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El Faro Tláhuac cumple siete años y se suma al homenaje nacional a Posada

Written By Unknown on Kamis, 04 Juli 2013 | 15.16

Merry MacMasters

Periódico La Jornada
Miércoles 3 de julio de 2013, p. 8

La Fábrica de Artes y Oficios (Faro) Tláhuac celebra su séptimo aniversario con varias exposiciones en homenaje a José Guadalupe Posada, por su centenario luctuoso.

Una muestra es Posada alterado, derivada del taller-clínica de gráfica contemporánea que impartió el artista Demián Flores, cuyos 15 trabajos se exhiben en el Palacio de la Autonomía (calle Primo Verdad 2, Centro Histórico). La carpeta de grabados resultante fue presentada en el Museo Nacional de la Estampa.

El Faro Tláhuac cuenta con un taller de grabado que trabaja desde hace varios años. Con motivo del tributo nacional a Posada, Flores fue invitado a dar un curso de una semana para lo cual se abrió una convocatoria pública por lo cual pudieran acceder las personas interesadas.

Llegaron más de 20 jóvenes procedentes de diferentes lugares de la ciudad, aparte de los alumnos habituales del taller, expresa Demián Flores en entrevista. El taller se inició con una plática a modo de una revisión histórica y teórica que dieron el promotor cultural Samuel Meneses y el artista.

Nuevas interpretaciones

Flores propuso parafrasear imágenes conocidas de Posada con la finalidad de articular nuevas interpretaciones que tuvieran que ver con nuestra propia realidad.

El trabajo se hizo con base en la técnica de la xilografía, uno de los medios más tradicionales. Primero, se elaboró un banco de imágenes de la obra de Posada al fotocopiar esos libros que todos conocemos, cuyos referentes fueron intercambiados, recortados, yuxtapuestos y modificados, a la vez que mezclados con signos de otras fuentes llevados por los propios jóvenes, provenientes de revistas, imágenes publicitarias, incluso dibujos personales. Todo esto se fundió hasta llegar a una imagen primera: el resultado justo de este ejercicio. Después se tradujo a la madera, primero, a nivel técnico al pasar la imagen y después ya el dibujo lo abrimos a que el grabado propusiera su propia dinámica como de hechura".

Los temas abordados incluyeron una pieza titulada Iztapa-Ladra, una sátira sobre los perros que presuntamente atacaron y quitaron la vida a varias personas en el Cerro de la Estrella. Esto, vinculado con las imágenes de Posada como una especie de nota roja. Hubo talleristas que casi eliminaron de sus argumentos visuales todo este barroquismo que Posada tiene, hasta llegar a imágenes mínimas o puras, y dejando que el grabado correspondiera a sus propias características.

El entrevistado también participa en la carpeta con un grabado, en el que retomó la imagen de Posada llamada el culebrón, que es la cara de un hombre que tiene cuerpo de serpiente entrelazada.

"Me encanta –prosigue Demián Flores–, porque me relaciona con toda la imaginería prehispánica –Posada es el primero que lo empieza a recuperar–, a la vez con la idea del enredo político y social. Era una imagen que seguramente en algún momento encabezó alguna noticia".

Flores no sólo intervino la imagen, sino que dejó que todos sus alumnos incidieran sobre ella, de modo que es un grabado colectivo.


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Si podemos contar historias, sólo por eso vale la pena ejercer el periodismo

Foto

Symour Hersh, en el Museo de Arte de San SalvadorFoto cortesía periódico digital El Faro

Blanche Petrich

Periódico La Jornada
Miércoles 3 de julio de 2013, p. 5

La intervención de Estados Unidos en Vietnam, en los años 60 y su invasión a Irak, en la primera década del siglo XXI, han sido dos de las guerras de mayor envergadura en las que se ha involucrado Washington. Separados por casi cinco décadas, dos episodios de ambas intervenciones –la matanza de civiles en las aldeas de My Lai y la tortura a civiles presos en Abu Ghraib– exhibieron al ejército de Estados Unidos bajo su peor óptica. El periodista Symour Hersh investigó y reveló los entretelones de las dos historias, en reportajes que marcaron a generaciones distintas.

Es uno de los periodistas más premiados de Estados Unidos. Siempre contestatario, mal visto en los círculos del poder, admirado como uno de los mejores de su oficio en otras latitudes, a veces parece un Quijote. Así es como describe Jon Lee Anderson a Hersh: nacido en Chicago en 1937, hijo de un tintorero, fracasado estudiante de derecho, joven reportero de la nota policiaca cuando ese género enraizó la más rica tradición del periodismo estadunidense.

Y lo provoca: ¿Eres quijotesco, Sy?

El otro contesta en la misma clave: ¿Cómo no serlo? ¿Cómo no ser inquisitivo, cómo no exigirle más a un gobierno, nuestro gobierno, que sigue mandando a nuestros muchachos a la guerra?

Muchachos; así dice cuando habla de los soldados de Estados Unidos que cometieron atrocidades que él, como reportero, denunció implacable. En sus artículos y libros los señala como criminales de guerra, pero también los identifica como jóvenes de familias muy pobres que cumpliendo su servicio militar obligatorio masacraron a cerca de 500 civiles vietnamitas en My Lai, en 1968; chicos con una precaria formación escolar que en 2003 se hicieron retratar –¡esas sonrisas!– como monstruos sádicos, torturando y humillando a los civiles iraquíes que estaban bajo su custodia en el penal de Abu Ghraib. Todo, en nombre de la libertad, según Richard Nixon y George Bush Jr., respectivamente.

En ambos casos, sólo algunos perpetradores, soldados rasos y oficiales de bajo rango, comparecieron ante una corte marcial. Sus superiores en la cadena de mando nunca fueron juzgados. Al final, la impunidad prevaleció.

Anderson –aprendiz confeso y colega suyo en esa revista de culto, The New Yorker– presenta a Hersh ante un público centroamericano, en el Museo de Arte de San Salvador, el Marte, durante la clausura del Foro que el diario digital El Faro organizó con motivo de su 15 aniversario. Y Hersh, quien no ha incursionado en Latinoamérica (hasta ahora), empieza casi pidiendo disculpas. Lo que no entiendo es cómo ustedes, los salvadoreños, no están más que enojados con nosotros, los estadunidenses, por todo el daño que les hemos hecho. Es el aperitivo.

Tema ineludible: May Lai, su primera gran primicia. Pregunta: ¿Cómo le cambió la vida ese reportaje, siendo joven reportero free lance de 32 años, en Detroit, con una esposa y un hijo pequeño que mantener?

Son los años 1968, 1969. Hersh leía obsesivamente todo lo que se publicaba de la guerra en Vietnam. Observaba a través de esas lecturas y su incesante reporteo que en su enfrentamiento con los guerrilleros del Viet Cong, el ejército más poderoso del mundo iba perdiendo terreno y que, presionados por un conflicto que escalaba, la tropa estadunidense iba cambiando de color. Los marines ya no eran mayoritariamente jóvenes blancos clasemedieros que seguían la tradición castrense de sus padres y abuelos, sino chicos negros y latinos de familias proletarias, enrolados en una guerra a cambio de un salario. Un abogado que en ese entonces defendía a desertores del ejército le contó de algunos horrores de los que había escuchado. Y Hersh decidió creerle, casi por instinto. Y se lanzó tras la historia.

Tras el rastro de una primicia

Así siguió el rastro. Uno tras otro, detectó a la mayoría de los soldados que formaban parte de la Compañía Charlie, que asaltó las aldeas de My Lai, empezando por su jefe, el teniente William Calley, quien en ese entonces estaba arraigado en una base militar, juzgado por haber matado a poco más de cien personas orientales. La historia de esa primicia histórica, que marcó el principio del fin de la intervención estadunidense en el sudeste asiático, es muy conocida. Pero revive si es narrada en primera persona por Hersh, un contador de historias nato. El veterano reportero se detiene en un personaje, el soldado Paul Meadlo.

En My Lai los soldados estadunidenses iban tras el enemigo, el Viet Cong. Pero en la aldea no encontraron guerrilleros, únicamente mujeres, ancianos y niños. Los agruparon a todos en las zanjas de los arrozales y ahí los ametrallaron. Meadlo disparó sin vacilar más de 15 vainas de su M1. Cuando suponían que todos estaban muertos, del fondo de una zanja, por debajo de un montón de cadáveres, salió arrastrándose un niño pequeño y empezó a correr a campo traviesa. A la orden de Cally, Meadlo lo remató por la espalda.

Ese soldado al día siguiente, en otro combate, pisó una mina y perdió una pierna.

Hersh quería la historia de Meadlo, quería entrevistarlo a toda costa. Lo buscó. Lo encontró en el sur profundo, en Indiana, recluido en una granja miserable. Lo recibió su madre, una mujer envejecida que le dijo: Yo le mandé un buen muchacho y me devolvieron a un asesino.

El auditorio está en vilo. Hay estudiantes de periodismo que poco saben de la guerra que asoló a El Salvador hace no más de tres décadas, hay adultos que sufrieron el conflicto, protagonistas de uno y otro bando, habemos periodistas que cubrimos esos tiempos. ¡Cómo no va a valer la pena ser periodista, si podemos contar historias como esta!, exclama el maestro Sy.

Y no, no fue fácil vender su espectacular exclusiva. Ningún medio importante quiso publicar sus notas en aquel momento. Entonces creó una agencia de noticias. Casi dos años siguió el hilo de esta historia. Primero el Pentágono la negó. Luego Calley fue sentenciado a cadena perpetua. Finalmente Nixon lo indultó. Y Hersh, quien nunca dejó de preocuparse por el destino del soldado Meadlo, lo siguió visitando a lo largo de los años. Quedó perdido para siempre en aquella granja de pollos, donde nunca pudo exorcizar sus demonios.

Ecos de sus palabras retumban en otras memorias, en aquellas notas periodísticas que se escribieron en su momento sobre las masacres del Río Sumpul o El Mozote, sobre los pasos de aquellos casi 70 mil nombres grabados en las lápidas de mármol del Parque Cuscatlán de la capital salvadoreña, el memorial de los civiles caídos entre 1979 y 1992, monseñor Óscar Arnulfo Romero, los jesuitas, las monjas Maryknoll, los bombardeos intensos sobre los pueblos de Guazapa o Chalatenango, el bombazo al sindicato Fenastras, la leva de muchachos campesinos y tantas otras historias con secuelas parecidas a la que menciona Hersh, sobre aquel adolescente de Indiana que fue a My Lai a masacrar niños y mujeres, en nombre de quien sabe qué.


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Javier Aranda Luna: El futuro y Carlos Monsiváis

C

uando Carlos Monsiváis murió hace tres años su amiga Elena Poniatowska se preguntaba en voz alta "¿qué vamos a hacer sin ti, Monsi?" Y no se refería al justo reclamo de la amistad perdida, sino a ese telón de fondo que los historiadores a veces miran de reojo y que conforma el núcleo más dinámico de la sociedad misma: las minorías que se rebelan contra la inercia del establishment, del así son las cosas… los eternos militantes, como los llamaba el propio Carlos recordando a Víctor Hugo, de las causas perdidas.

Cuando llevaron su cuerpo al Museo de la Ciudad y posteriormente al Palacio de Bellas Artes para velarlo y rendirle homenaje, allí estaban esas minorías: las mujeres indígenas del movimiento zapatista que hicieron suya aquella frase de no más un México sin nosotros, el sindicato de electricistas con banderas rojas, consignas de sí se puede y puños en el féretro, los viejos comunistas con quienes marchó muchas veces por las calles de esta ciudad, los funcionarios progresistas, los homosexuales que reclaman su derecho a ejercer su sexualidad heterodoxa, las feministas que propugnan por el derecho al aborto o a la maternidad voluntaria, los universitarios que creen que la solución a nuestros problemas es la educación, los sin casa, los veteranos del 68 cuya justa indignación encendió la chispa del México democrático, las costureras cuyas miserables condiciones laborales nos las mostró terriblemente el temblor del 85 o los grupos de evangélicos que aún son apedreados y expulsados de sus comunidades por  curas y caciques católicos y que fueron tolerados por gobiernos estatales y federales notoriamente durante los sexeniors de Vicente Fox y Felipe Calderón.

También estaban esas otras minorías más festivas sin las que Carlos no podía imaginar un futuro deseable: los coleccionistas de libros antiguos, la actrices de la farándula cuyas canciones y desnudos han hecho más por las causas de la mujer que muchas feministas de cubículo, los fotoperiodistas cuyo trabajo Carlos Monsiváis nos enseñó a valorar de veras, los moneros (que según Carlos eran especie aparte ) y muchos jóvenes pintores y escritores que encontraron la mirada atenta del más completo y complejo cronista que ha tenido esta ciudad.

Alguna vez le pregunté a Monsiváis en un programa que hacíamos para TVUNAM con Antonio Navalón qué le parecía la aparente pasividad de los jóvenes ante un país que cimbraba la pobreza, el desempleo, la violencia, el cinismo de una política ejercida como ejercicio patrimonial. Contestó que estaba un poco desconcertado, me dijo, porque por menos los jóvenes del 68 salieron a las calles. No conoció desgraciadamente al movimiento #YoSoy132 ni a lo que ha quedado de él. Al terminar la grabación me dijo algo más: que no entendía cómo las distintas minorías no lograban integrarse con causas comunes.

Tenía razón. Las minorías generalmente luchan por objetivos particulares y dejan de ver lo común que su causa tiene con otras causas. Tal vez si compartieran sus SÍ esenciales y sus NO absolutos, podrían influir con mayor efectividad en la vida social. ¿O no es verdad que todas las minorías luchan esencialmente por la libertad, para creer en la divinidad que les plazca, la sexualidad que prefieran, o para ser madres o no cuando decidan?

Para Monsiváis, me parece, la construcción del futuro era una tarea de todos. Y más nos convenía participar activamente y no por omisión o bajo la lógica perversa del dejar hacer-dejar pasar porque si algo nos ha perjudicado es ese delegar en los otros el destino de todos.

Es cierto que nos falta Carlos, que aún nos preguntamos qué habría dicho por ejemplo sobre el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo, sobre los millones de Granier, sobre la disposición de Vicente Fox a vender mariguana cuando se legalice, de los usos y abusos de los presupuestos de cultura en la era calderonista, de la entrega de las llaves de la ciudad en Nuevo León a Jesús el Cristo, o de los documentos que nos han revelado los coqueteos que los jerarcas históricos del PAN tuvieron con el nazismo y aquí paro el inventario oscuro pues muchos lo pueden continuar.

Para Carlos recuperar la memoria a través de la crónica fue la posibilidad de mirar nuestro futuro anticipado, nuestro futuro que empezó ayer porque el hoy, motivo de la crónica, siempre se nos está yendo.

Y aunque nos falta su mirada crítica, su memoria increíble, su conversación que me hizo sentir como pocas veces la inteligencia como algo material (esa sensación la tuve con mi padre cuando yo apenas era un niño) tenemos su libros para continuar conversando con él.

No será lo mismo escucharlo con los ojos en silencio sin su carcajada de estruendo y su mirada que refulgía por momentos. No será lo mismo, porque ya no lo escuchamos mientras lo rodea una troupe de gatos y el teléfono interrumpe cada cinco minutos la conversación. No será lo mismo porque ya no le dirá a su tía María que vuelve al rato –y que podría prolongarse muchas horas– ni dará a su sobrina Bety un papel con garabatos para que los pase a una de sus tres computadoras y los mande a tal o cual periódico o revista. No será lo mismo pero seguro lo podremos seguir escabuchando en silencio en su memoria de tinta.


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Los dreamers de Estados Unidos pugnan por “salir de las sombras”

Foto

Eileen Truax durante la entrevista con La JornadaFoto Luis Humberto González

Ana Mónica Rodríguez

Periódico La Jornada
Miércoles 3 de julio de 2013, p. 4

Las voces de 25 jóvenes inmigrantes involuntariamente indocumentados –que llegaron antes de los 16 años de edad a Estados Unidos, por decisión de sus familias– son los protagonistas del libro Dreamers, el primer libro de la periodista mexicana Eileen Truax.

Truax, quien reside en Los Ángeles y es especialista en temas migratorios y fronterizos, se propuso escribir este volumen en julio de 2011 con la finalidad de mostrar a este sector desconocido de la población indocumentada –la mayoría procedente de México– en territorio estadunidense: los dreamers.

Hasta antes de publicar este libro, con el sello Océano –el cual fue presentado hace unos días en la Casa Refugio Citlaltépetl–, Truax era reportera del periódico La Opinión (el de mayor circulación en español en Estados Unidos) y a partir de su trabajo cotidiano comenzó a configurar esta serie de nueve crónicas basada en una pormenorizada investigación, la cual incluyó concertar, entrevistar, reunir y enlazar los testimonios de cerca de un centenar de adolescentes, hijos de inmigrantes indocumentados.

De todas las entrevistas realizadas, asevera la periodista freelance, sólo cerca de 25 son las protagonistas en esta obra, pero, sobre todo, sin Facebook no hubiera sido posible conseguir los contactos con todos los jóvenes que han formado una extensa red de activismo, la cual ha puesto en la mesa de debate nacional la reforma migratoria.

Sobre todas las historias que conocía en cuanto a temas migratorios, explica Truax a La Jornada, tuve la suerte de establecer contacto con la generación más joven de los inmigrantes, niños y adolescentes que traídos por sus padres se establecieron en Estados Unidos.

Con gran autoridad moral

Los dreamers, define la escritora, son chicos involuntariamente indocumentados, que carecen de un número de seguridad social y están privados de acceder a los apoyos para estudiar, así como para obtener un trabajo digno y hasta para viajar libremente o conducir un automóvil porque carecen de licencia para hacerlo.

Esta generación, puntualiza, vive bajo la sombra de la deportación a un país del que salieron siendo niños, el cual no recuerdan ni tienen un sentido de pertenencia y cuyo idioma no dominan.

De hecho, cuando alguien les dice a los jóvenes indocumentados regresa a tu país, esto es una idea abstracta, porque en realidad ellos no recuerdan o casi no recuerdan su lugar de origen.

Mi percepción, prosigue Eileen Truax, luego de concluir el libro es que los dreamers poseen una autoridad moral muy grande, porque se han esforzado, estudiado y graduado con honores hasta que, finalmente, descubren que no pueden lograr todo lo que han soñado debido a su condición migratoria.

Estos chicos, añade, a pesar de ser muy jóvenes, viven en situaciones muy hostiles, pero son valientes y han descubierto que el inminente peligro en que se encuentran puede ser menor si salen de las sombras.

Esto significa que "su condición no es para avergonzarse sino, por el contrario, es un signo de orgullo porque son depositarios del sacrificio de sus padres –quienes tuvieron que llegar a otro país en busca de mejores oportunidades– y este es el principal motor que los impulsa a luchar".

Durante la charla, Truax detalló aspectos sobre los enormes esfuerzos de estos chicos en un solo día para estudiar, trabajar, conseguir comida, traslados y hasta para tener el tiempo de hacer la tarea.

"Qué responden cuando se les pregunta sobre su empeño por seguir estudiando aunque este reto les cueste tan caro: 'quiero ser el primer graduado de la familia', dicen, lo que refleja su principal motivación y las razones de su valentía".

En el volumen, Eileen Truax abordó la temática sobre la iniciativa de ley llamada Dream Act (por Development, Relief and Education for Alien Minors, o Ley para el Desarrollo, Asistencia y Educación para Menores Migrantes) que involucra directamente a los dreamers.

En ella se ofrece una alentadora opción a los jóvenes porque podrían acceder a la regularización de su situación migratoria o al apoyo financiero para continuar estudios después de terminar la preparatoria.

Los dreamers en esta lucha, por la aprobación del Dream Act, se han organizado, generado estrategias y redes para salir de las sombras.

Esa iniciativa de ley enlista requisitos obligatorios para los dreamers, como: Haber llegado al país antes de los 16 años de edad, haber vivido por lo menos cinco en ese territorio, además de tener dos años de educación superior o dos años en la fuerza armada.

Estrategia y reforma migratoria

Entre las voces que retoma, Eileen Truax también describió diversas acciones de desobediencia civil que desarrollan los dreamers con la convicción de que sólo de esta forma podrán ser vistos, tomados en cuenta e incluidos, alguna vez, de manera legítima en la sociedad.

No obstante, indica la autora, ahora todos los jóvenes están enfocados en torno a la reforma migratoria, lo cual los obligó a cambiar de estrategia porque ésta sería beneficiosa no sólo para ellos, sino para todos los inmigrantes indocumentados.

Y el sentir generalizado de los chicos, lo ejemplificó Truax con el comentario vertido por uno de ellos en Facebook: Recibí un documento que había anhelado toda la vida, pero me siento como si estuviera con mi familia en medio de una nevada y yo soy el único que tiene cobija.

Con ese cambio de estrategia en torno a la reforma migratoria, ahora los dreamers buscan la cobija para toda la familia.


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Abren muestra de arte mexicano en Londres

De la Redacción

Periódico La Jornada
Miércoles 3 de julio de 2013, p. 8

Con la finalidad de impulsar la relación y el diálogo entre México y Gran Bretaña mediante el arte, ayer se inauguró en la Royal Academy of London la muestra México: una revolución en el arte 1910-1940.

La exposición reúne 120 obras entre pintura, fotografía y grabado de 36 artistas nacionales y extranjeros que llegaron a México atraídos por los movimientos sociales y artísticos de la época.

Al acto asistieron el titular de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), Rafael Tovar y de Teresa; José Luis Martínez, director de Asuntos Internacionales del CNCA; Alejandro Estivill, jefe de la embajada de México en Reino Unido, y Christopher Le Brun, presidente de la Royal Academy of Arts.

La muestra incluye obras de José Guadalupe Posada, Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Lola Álvarez Bravo, María Izquierdo, André Breton, Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Paul Strand y Walter Horne, entre otros.

La Revolución Mexicana no sólo condujo al país a algunos cambios, también contribuyó a formar nuevos artistas, algunos de los cuales culminaron sus creaciones en movimientos contestatarios y en favor de causas sociales como el muralismo. Las constantes rebeliones dieron paso a que fotógrafos como Manuel Ramos y Walter Horne documentaran ese conflicto.

Rafael Tovar y de Teresa recordó que a partir del 11 y hasta el 14 de julio se realizará el London MexFest, donde se expondrán obras recientes de arquitectura, música, cine y gastronomía mexicana en la capital británica.

Subrayó la participación de México en el Festival de Edimburgo, del 2 al 26 de agosto, donde se mostrará obra de Gabriel Orozco.

Adelantó que como parte de este vínculo cultural entre México y Gran Bretaña, la edición 2013 del Festival Internacional Cervantino (del 9 al 27 de octubre, en Guanajuato) dará cabida a la obra de William Shakespeare y la celebración por su 450 aniversario.


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Cristina Barros y Marco Buenrostro: Itacate

Written By Unknown on Rabu, 03 Juli 2013 | 15.16

U

n aspecto de la cultura indígena que llamó la atención de los españoles, fue el uso como moneda de los granos de cacao, que además se empleaban para elaborar chocolate, bebida que los cautivó. Antonio de León Pinelo en su disertación Questión moral si el chocolate quebranta el ayuno (1636), comenta que los indios de Nueva España apreciaron tanto el cacao que le hicieron moneda común y usual; calidad que hasta hoy conserva, no solo entre ellos, sino entre los españoles de aquellas provincias.

Para analizar la importancia de textiles como las mantas, y también la del cacao en las transacciones económicas coloniales, el investigador español José Luis de Rojas escribió un cuidadoso estudio, en el que revisa actas de cabildo, matrículas de tributo y tasaciones, las Relaciones geográficas del XVI, cronistas de la época, y lo que al respecto escriben diversos investigadores como René Millon.

La moneda indígena y sus usos en la Nueva España (Ciesas, 1998), evidencia la presencia del cacao como moneda para pagar servicios y mercancías, e incluso préstamos. Considera el autor que los españoles se adaptaron a esta tradición indígena, en parte porque dados los bajos salarios y pagas que recibían los indios, era difícil contar con una moneda fraccionaria equiparable. Así convivieron tomines, reales y cacaos.

Muchos son los datos llamativos, por ejemplo que desde la época prehispánica los indios tuvieran grandes extensiones de sembradíos de cacao para usar las semillas como moneda, y que los españoles los tuvieran en tan grande aprecio, que a los cacaotales les llamaron minas, y como tal los manejaban.

Interesante resulta una cita de Francisco Xavier Clavijero que especifica que el pago con cacao no puede identificarse con el trueque, porque habiendo varias especies de cacao, no usaban como moneda el tlalcacahuatl o cacao menudo, que usaban para las bebidas cotidianas, sino más bien otras especies de inferior calidad y menos útiles para alimentarse, que circulaban incesantemente como moneda y no tenían casi otro uso que el de emplearse en el comercio.

Muy actuales nos parecen un par de textos de las Actas del Cabildo de Tlaxcala, que muestran la preocupación que había porque los indios ya no querían trabajar la tierra, pues se dedicaban al cultivo de la grana que les dejaba más. Si ya no hay labor en el campo no habrá comida Y si llega el hambre ¿qué se comerá? ¿acaso tomines? ¿o acaso cacao? Y en otro momento: si ya se tiene mucho dinero, cacao y mantas ¿acaso eso comerán? ¿acaso con eso se salvarán? No es posible, ya que el dinero, el cacao y el vestido no satisface el hambre.

marcri44@yahoo.com.mx


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Vándalos destruyen milenaria pirámide en el sitio prehispánico El Paraíso, Perú

Vándalos destruyen milenaria pirámide en el sitio prehispánico El Paraíso, Perú

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Aspecto de la zona arqueológica El Paraíso, en imagen tomada del sitio web lugaresturisticosdelima.com

Dpa

Periódico La Jornada
Martes 2 de julio de 2013, p. 7

Lima, 1º de julio.

Desconocidos destruyeron e incineraron el sábado pasado una pirámide de unos 5 mil años de antigüedad en el complejo arqueológico El Paraíso, en Lima, y hoy intentaron aparentemente destruir otras, denunció Rafael Varón, viceministro de Patrimonio Cultural del Perú.

Varón prometió que el Ministerio de Cultura va a poner todo el empeño en identificar a los autores intelectuales y materiales del ataque, y recordó que según las leyes los culpables están expuestos a penas de hasta seis años de cárcel.

Por más que sea interés de algún urbanizador inescrupuloso, no lo vamos a permitir (que el complejo desaparezca), dijo el viceministro en referencia a fuertes sospechas que hay contra dos inmobiliarias que alegan ser dueñas del terreno de unas 50 hectáreas en el distrito San Martín de Porres (al norte de Lima).

La prensa peruana reveló hoy que un grupo de vándalos ingresó el sábado a El Paraíso y destruyó e incineró una pirámide de seis metros de altura y unos 2 mil metros cuadrados de extensión, una de las 12 que se levantan en el lugar. Los atacantes pretendían seguir con su tarea, pero huyeron ante la llegada de la policía.

El viceministro no sólo confirmó la versión, sino que añadió que los atacantes quisieron ingresar de nuevo hoy, pero sin éxito.

Patrimonio intangible

Las inmobiliarias Provelanz y Alisol, ambas de la empresaria Alicia Romani, quien se negaba hoy a responder a la prensa, aseguran tener derechos sobre ese suelo, pese a que fue declarado intangible desde hace 10 años y, por tanto, pertenece al Estado.

No es la primera vez que (esas empresas) intentan apropiarse del terreno, denunció uno de los arqueólogos encargados del sitio, Luis Flores Vásquez.

El complejo pertenece el periodo Precerámico tardío (de 3 mil a 2 mil años aC) y es considerado de singular valor arqueológico, pues es contemporáneo a Caral, también en la costa peruana, la considerada hasta ahora la ciudad más antigua de América.

Los hombres demolieron la pirámide, arrojaron basura sobre los escombros y la incineraron, afirmó el arqueólogo jefe del proyecto de investigación y puesta en valor del sitio, Marco Guillén Hugo.

Según los arqueólogos, la destrucción de la pirámide ocasiona un daño irreversible a la historia del país. Es evidencia que nunca se conoció y nunca se irá a conocer, coincidió en señalar Varón, debido a que la pirámide aún estaba en etapa de investigación.

Los expertos hicieron un llamado a la policía y la alcaldía de San Martín de Porres para que refuercen la custodia del lugar, conocido como Templo del Fuego.


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Teresa del Conde: MAM: Martha Pacheco

E

xcluidos y acallados se exhibe en la sala de mayores dimensiones del Museo de Arte Moderno (MAM), otrora dedicada salvo excepciones a mostrar obras del acervo permanente. Martha Pacheco es una de las pintoras contemporáneas más celebradas y legitimadas desde hace tiempo, tanto en su lugar de origen, como a escala nacional sin que sea esta su primera incursión en colectivas de dicho recinto.

La muestra de Pacheco, organizada para el Museo de Arte Contemporáneo de Zapopan, por su directora, Alicia Lozano, y por María del Rayo Díaz, posteriormente exhibida en el Centro de las Artes de Monterrey, Nuevo León, consta de más de 150 trabajos que tienen como escenarios principales la morgue y el manicomio, incluyendo un apartado sobre necropsia que tendría que ser comentado por un médico del Semefo, debido a que las vísceras no son color rosa Tamayo o azul cerúleo tal y como las vemos en sus representaciones, si bien tienen su inicio en fotografías que la misma autora realizó como punto de partida de su trabajo pictórico desarrollado en varios años.

Hay en esa sección alguna obra que no debió ser exhibida, no porque impacte a nadie, sino por su elemental concreción. Se trata nada menos que de un cerebro que igual pudo quedar mejor si se hubiera extraído de una lámina del Testut.

Por extraño que parezca, esta muestra lo que celebra en mayor grado no es ni la muerte (no es necrófila, no hay connotación sexual abierta) ni la locura, lo que celebra es la creatividad de la autora y su arraigo a la vida a través de obras, a veces reiterativas, en diferentes formatos, desde muy pequeños hasta medianos o amplios.

En la cédula de presentación de Excluidos y acallados se lee que las influencias principales en ella son Francis Bacon, Lucien Freud y Gerhardt Richter. Puede ser que algo exista de este último en las transposiciones de fotografías desafocada al dibujo o a la pintura en varios planos, pero no encuentro nada, salvo los desnudos o la presencia de un retrete que pudiera tomarse como influencia, ni como semejanza así sea vaga, de Bacon o de Lucien Freud, de modo que Pacheco es más que nada Pacheco, para bien y a veces para no tan bien. Sus escorzos en una pintora figurativa que parte de registro fotográfico son a veces implausibles, aunque sus enfoques llegan a ser impactantes sobre todo cuando emplea diagonales.

Hablar de la belleza de lo nefasto sería tema para Umberto Eco, pero no equivoquemos, no hay belleza, hay maestría evidente sobre todo en los trabajos de pequeño formato y en la mayor parte de los dibujos, comenzando por su autorretrato al carbón en postura casi de crucificada.

No es eso lo que va uno a ver primordialmente. Va a ver la fruición pictórica de alguien que tiene predilección por ese no ser ya que sin embargo guarda una fisonomía, una corporeidad y en ocasiones hasta una mirada. E igualmente las expresiones de los vivos, un auténtico muestrario, no de ignominia, sino de las posibilidades a las que da lugar una faz, enferma o sana, en todo caso recluida, pues verdad sea dicha, no es que existan diferencias tajantes entre locos y cuerdos. El espectador encuentra en esta sección, duplicada en dos formatos, pequeños y amplios, incluso parecidos con personajes reales o conocidos a través de la prensa.

Ni los muertos ni los vivos tienen título, excepto la serie sobre necropsia, en todos los casos son retratos de personas que fueron o que son. Esa circunstancia los unifica en un todo que provoca que la atención se centre en tajos, heridas, sangre o expresiones alteradas, como ocurre en ciertas películas gore.

Martha Pacheco pareciera ser a simple vista protagonista y hacedora de sus trabajos, pero no hay que caer en esa confusión. Su método, sin duda inteligente y conscientemente asumido, es común a otros pintores mexicanos y de otras latitudes. Son los temas en los que se centra los que confieren a esta muestra su peculiaridad: ese efecto morboso que suele provocar atracción cuando lo inusual y a la vez real es tema de captación. Y si, como sucede en no pocas de las composiciones, se advierte maestría en la ejecución, uno no puede sino admirar el singular y casi único trayecto pictórico y sobre todo dibujístico y fotográfico que le ha dado origen. Los logros pueden parecer difíciles de consecución, aunque en realidad no lo sean a tal grado si se recuerdan procederes similares en otros artistas.

La fotografía está en la base y aunque lo exhibido no se calificaría de realismo fotográfico, las varias transposiciones a que está sometido acallan de alguna manera la conmoción de lo que uno imagina que pudiera haber conllevado su ejecución. Los cadáveres son objetos y los enajenados son personajes. No podría ser de otra manera, pensándolo bien.

Tengo noticia de un acucioso trabajo académico que se ha realizado acerca de la pintora. La autora es María Fernanda Matos Moctezuma, no estaría de más tomarlo en cuenta si, como resulta deseable, se proyecta editar un libro catálogo sobre este conjunto, vigente en exhibición del MAM hasta mediados de julio.


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Paco Ignacio Taibo II y Enrique Dussel tendrán “un mano a mano” sobre literatura y filosofía

Paco Ignacio Taibo II y Enrique Dussel tendrán un mano a mano sobre literatura y filosofía

Fabiola Palapa y Alejandro Cruz

Periódico La Jornada
Martes 2 de julio de 2013, p. 5

Con la finalidad de fomentar la lectura, hoy comienza el Tianguis de Libros en el plantel Del Valle de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), organizado por la Brigada Cultural Para Leer en Libertad, el cual tendrá como actividad central, a las 17 horas, un mano a mano entre el escritor Paco Ignacio Taibo II y Enrique Dussel Ambrosini, rector interino de esa casa de estudios.

Respecto del diálogo sobre literatura y filosofía que sostendrá con Dussel, Taibo II dijo: Lo que pretendemos hacer en esta conversación es abrir la puerta para que la comunidad intelectual entre a la universidad y ésta salga hacia sus periferias. En principio vamos a contar cómo vemos al país desde la filosofía y la literatura y si sale bien la charla la repetiremos.

La Brigada Cultural Para Leer en Libertad, que dirige Paloma Sáiz, realizará del 2 al 4 de julio el Tianguis de Libros en el plantel Del Valle de la UACM con el objetivo de ofrecer libros de 50 editoriales a precios asequibles, entre 40 y 50 pesos.

El autor del libro Pancho Villa toma Zacatecas aseveró que la economía no debe ser un obstáculo para que las personas accedan a la lectura; son tianguis abiertos a la comunidad universitaria y al público en general.

Enrique Dussel, a su vez, expresó que el encuentro editorial representa una nueva forma de realizar difusión cultural para la institución, pues durante tres días se pondrán a la venta los títulos publicados por la UACM.

Homenaje a canalseisdejulio

Las actividades del Tianguis de Libros incluye el homenaje a canalseisejulio, que dirige Carlos Mendoza, por su labor durante 25 años como medio alternativo de comunicación en el país. El acto se realizará hoy, a las 18 horas, con la participación de Andrés Ruiz, y Paco Ignacio Taibo II.

El miércoles 3 de julio, a las 17 horas, el escritor Fabrizio Mejía Madrid presentará su libro Nación TV: la novela de Televisa, en el cual describe la historia de medio siglo de la televisión mexicana.

El tianguis de libros concluirá el 4 de julio con una charla sobre La reforma energética, a cargo de José Alfonso Suárez del Real, que se desarrollará a las 17 horas en las instalaciones del plantel Del Valle de la UACM (calle San Lorenzo 290, esquina Roberto Gayol). También se obsequiará al público el libro Camilo Cienfuegos: el hombre de las mil anécdotas, de Guillermo Cabrera Álvarez.

Taibo II adelantó que el Tianguis de Libros se realizará en otros planteles de la UACM después de las vacaciones de verano, pues está convencido de que el mito de que en México no se lee es mentira. Hay que abrir la puerta, si la abres la gente la cruza y lee.


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La liberación femenina se estancó; hoy surgen defectos y secuelas: Beatriz Rivas

La liberación femenina se estancó; hoy surgen defectos y secuelas: Beatriz Rivas

Reyes Martínez Torrijos

Periódico La Jornada
Martes 2 de julio de 2013, p. 5

"Se estancó la liberación femenina. Dijeron 'ya se logró', cosa que no es cierta, pero ya se están comenzando a ver sus defectos y todas sus consecuencias, que lo son porque no se ha logrado bien. Para ello, la relación debe ser pareja y que los hombres nos alcancen", dice la escritora Beatriz Rivas, a propósito de la edición conmemorativa por los 10 años de publicación de La hora sin diosas.

En entrevista con La Jornada, la narradora conversa sobre el libro editado por Alfaguara, en el cual aborda la vida de Lou Andreas-Salomé, Alma Mahler y Hannah Arendt, en la primera mitad del siglo XX. El título parafrasea un texto de Lou, La hora sin Dios, escrito en 1922.

Se trata de su primera novela, a la que califica de rito de iniciación, la más querida, la que la hizo cambiar, y es su texto más visceral e íntimo. Me gustó mucho releerla. Es horrible decirlo, pero cuando la leí otra vez, sí creo que es una gran novela y me volví a enamorar de las mujeres, de las tres.

De esos tres personajes, Rivas afirma: La que más me atrae como persona es Lou Andreas-Salomé, porque es la más libre, la más juguetona, a la que más admiro por su manera de vivir sin culpas y su total independencia, pero si yo quisiera que alguna de ellas fuera mi hija, mi mejor amiga, mi mamá o yo misma, hubiera escogido a Hannah. Ella me gusta porque es la más sólida intelectualmente, es la mejor portada, en el sentido amoroso era la más respetuosa... la que logró más un equilibrio entre su vida privada y su vida pública.

Persiste el machismo

Beatriz Rivas contrasta la situación actual, donde si bien en el presente han avanzado en sus derechos, "es impresionante la cantidad de mujeres maltratadas que hay... Además, la liberación femenina les ha venido a dar un nuevo problema: siguen teniendo que cuidar su casa y sus hijos, y chambean. Tal vez hemos mejorado un poquito y hay mucha más conciencia en los hombres, pero sigue habiendo mucho machismo.

Se está empezando a condenar la liberación femenina, se están empezando a ver incluso por las mujeres, las cosas negativas. Todavía no se ven las soluciones. No son únicamente responsabilidad de la mujer, pero cada vez hay más niños que crecen sin mamá porque hay más mujeres que trabajan... y el hombre no ha entrado al quite para que la relación sea más pareja, como que se estancó la liberación femenina.

La hora sin diosas incluye una gama de reconocidos personajes masculinos como Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Rainer Maria Rilke, Gustav Mahler, Sigmund Freud, Oskar Kokoschka, Gustav Klimt. Yo creo que por eso escribí esta novela, porque fue un sueño dorado vivir cerca de hombres así: pensadores, creadores, artistas, científicos, porque siempre tienen mucho que aportar, tienen vidas muy interesantes... llenas de energía y de conocimiento. Eso sí, me encantarían como amigos porque como parejas estarlos terapiando a todos, me suicido, asegura la narradora.

Foto

Beatriz Rivas durante la entrevistaFoto Luis Humberto González

El erotismo, esencial para crear

Beatriz Rivas define a su único personaje ficticio y enlace entre las historias: Daniel Ponty. Su vida es perfecta, pero tiene esta sed de conocer mujeres diferentes y cuando las conoce, enloquece con ellas, como enloquecí yo. Si cualquiera de nosotros hubiera conocido a estas mujeres, enloquece. Son admirables, también muy destructoras. Siempre y cuando te dejes destruir.

La autora explica la relación inestable entre el erotismo y el amor: "Depende de las mujeres. Por ejemplo, Lou Andreas-Salomé hablaba del erotismo casi como una filosofía y lo contraponía al amor... Para Lou, el erotismo era una manera de expresarse, un contacto, como su religión, con Dios, con la muerte, hasta una filosofía de vida, y tuvo durante toda su vida muchos amantes.

El erotismo es una parte fundamental del ser humano y es también una parte de la creación. Un creador, un artista no puede prescindir ni escindirse de esa parte de sí mismo, la del sexo y el erotismo, por eso está tan presente en mis novelas. Es una manera de relacionarse con el otro, con el mundo y con uno mismo.

Beatriz Rivas habla de la génesis de La hora sin diosas: "De lo que quería hablar era de la mujer y ni modo que hablara de mí... y en ese momento se me hacía muy difícil inventar un personaje, entonces tomé uno de la realidad para explicar la ficción, que a la vez explica la realidad...

Tomé cosas reales para entender una ficción como autobiografía. Hay muchas frases que se supone dijeron Lou o Alma o Hannah y no son de ellas, son mías. Esto nunca lo había dicho. Es una novela basada en tres personajes reales... pero hay muchas frases que yo quería decir y en ese momento no tenía voz y no me atrevía a decirlas. Tal vez hoy sí podría expresarlas y lo he ido haciendo en mis otras novelas.

También resalta su admiración por otras mujeres célebres, las cuales incluirá en su siguiente novela, que publicará en 2014: Madame de Chatelet, de las primeras científicas, durante 15 años fue amante de Voltaire, tradujo a Newton del inglés al francés, era física, química, astrónoma, completa mujer científica, inteligente, muy avanzada para su época y además musa... El otro personaje es Gerda Taro, la compañera, hasta su muerte en la Guerra Civil española, de Robert Cappa.


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