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César Moheno: La vida en el bosque

Written By Unknown on Selasa, 28 Januari 2014 | 15.16

C

omo un celaje apareció el sombrero de don Juan Amado Soto por las calles de la ciudad de México hace unos 107 días. Don Amado, como le dicen en Angahuan, su pueblo del bosque, llegó al Museo Nacional de Antropología desde la meseta michoacana para restaurar el solar purépecha que allí se exhibe desde hace casi medio siglo. Como todo lo que se hace en los parajes de su pueblo, para realizar esta tarea se hizo acompañar de la gente de su comunidad, pues ella es su eje: palabra y universo, emblema de la pervivencia de la vida que permite transmitir la memoria de las mujeres y los hombres que comparten los signos de su vida en común.

Mientras trabajaba en la troje del patio del museo, don Amado recordó que cuando llegó a cumplir siete años su abuelo le regaló su primer sombrero y su padrino de bautizo otro. El del abuelo le gustaba más y quizá por eso perdió el de su padrino. Siempre soñó con ese momento. A partir de ese regalo no sólo trabajaría en el patio de su casa ayudando con los animales y con el agua. A fuerza de escucharlo cada día, sabía que con el sombrero su vida cambiaría. Ya podría sentir crujir bajo sus pies las barbas de los pinos, las hojas de los oyameles y oler el aire de los encinos. Ya podría vivir en función de los tiempos del bosque.

Él lo supo siempre. Relacionarse con el bosque es conocer la raíz y el ritmo de la vida y de sus costumbres. Después de recoger la leña y aprender a amarrarla en cuerdas para cargarla por la espalda, supo aparejar los trozos a los animales y aprendió a manejar el hacha. Ella sería su compañera fiel durante tantos años. Con ella en sus manos el bosque se convertiría en la principal fuente de sus herramientas. Ellos tres juntos podían crear las palas para los chiqueros; las cucharas, las bateas y todos los utensilios para la cocina; las guarócutas, que son bastones especiales para un juego de niños; los palos y garabatos para las cinchas de los arrieros; el carbón y, sobre todo, los arados y las trojes.

De tiempo inmemorial el uso del arado se vio facilitado por la abundancia de maderas duras en los bosques de la comarca. El encino en sus dos especies –el negro con el tronco ancho y las hojas más grandes, y el blanco de tallo delgado y hojas pequeñas– pasó a ser la fuente para abastecer de instrumentos de labranza a toda la región. Ya fueran yugos, timones o alas, todos se construyen de encinos.

De las trojes qué se puede decir. Todos lo saben. Son el centro de la vida. Antes de construir la propia, debía participar en el levantamiento de la de los miembros de toda su familia. Cuando fuera su turno y encontrara con quien casarse sólo observaría cómo se la construirían. Para las trojes aprendió a cortar los trozos gruesos de encino que se utilizarían como pilastras, a labrar las que se usarían para los muros y a cortar los trozos cortos de pino lacio o de pinabete para el tejamanil del techo. Fue tanta su gracia para esta fábrica que pronto supo sentirse orgulloso cuando los viejos lo llamaban para ayudar en los labrados de los ensambles.

Pero su destino lo encontró en la resina. No había nada mejor que encajar la pala en la cara del árbol al despuntar el alba. Caminar cada mañana reconociendo el olor de la niebla al través de las ramas le permitía reconocer el bosque. Llenar cada tarde las ollas de arriar para guardarlas en el cobertizo lo hacía sentirse ligeramente ufano.

Repetía esta operación siete meses al año hasta que llegaran las lluvias. Pocos conocían el bosque como él. Le hablaba a cada árbol pues sabía que trataría con su sabia durante 20 o 25 años. Eran sus amigos. En la parte baja de cada uno de ellos les hacía un corte –hasta dejar un canal– con un pequeño instrumento al que llamaban pala. Inmediatamente insertaba en el canal una visera de hoja de lata a modo de navaja de unos 10 a 15 centímetros, debajo de la cual colocaba un cacharro de barro para recibir la resina o trementina, como también se le conocía.

Cada ocho días recogía la resina vaciándola en las ollas de arriar, que eran de barro, y hacía un nuevo corte al pino aumentando el canal. Cuando el corte llegaba a una altura en la que ya no podía trabajar, iniciaba uno nuevo desde abajo. A estos cortes los llamaban caras y cada pino podía recibir cuatro o cinco para verter su sabia, manteniéndose en labranza cinco o seis años cada una de ellas.

El trato con los árboles lo hizo singular. El ritmo del bosque marcó sus rasgos, ritualizó sus días. Al conocer tan intensamente cada paraje sabía que el más pequeño cambio ponía en peligro el universo de su vida. Aprendió por ello a luchar contra los cambios. Desde que recibió su primer sombrero vivió para cumplir con su destino.

Desde su propia búsqueda y múltiples hallazgos, en México, la vida en comunidad nos regala los jirones de luz que siempre tuvo en las manos don Amado en su tierra michoacana. Con ellos nos revela que se aprendió a vivir con una intuición ancestral que comparte con su paisaje y con su gente del paisaje común. Con un equilibrio entre imaginación y rigor, en suelo mexicano la vida en comunidad afina las miradas y nos seduce con la contundencia sutil de sus composiciones. Por eso hoy es el momento para que la sociedad toda acuda a trabajar por la permanencia de los rasgos de la vida construida por siglos en el bosque y los parajes michoacanos. Es una invitación de urgencia a cada hombre y mujer de México. Acudir con toda la sabiduría social permitirá salvar la vida en el bosque.

Twitter: cesar_moheno


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Con 70 años, el MNH aún es espacio para reflexionar sobre el presente

Fabiola Palapa Quijas

Periódico La Jornada
Lunes 27 de enero de 2014, p. 8

El Museo Nacional de Historia (MNH), con sede en el Castillo de Chapultepec, cumple siete décadas en septiembre de este 2014, y es uno de los referentes más importantes del país dedicados a su historia. Pasado y presente se unen en este sitio, donde el visitante rememora los acontecimientos históricos y adquiere conciencia de la situación que vivimos.

En este emblemático recinto, ubicado en la cima del Cerro del Chapulín, el público puede conocer la época prehispánica de los siglos XV y XVI, la época colonial y el México independiente a través de objetos, mobiliario, pinturas y documentos.

Para adentrar a las personas en la vida de los personajes que construyeron el destino de nuestra nación, el discurso museográfico comienza en la sala que aborda la situación de dos continentes: Europa y América.

Aquí se presenta una pequeña selección de piezas que revelan al mundo la riqueza prehispánica, así como cuadros alusivos a España, y la escultura en latón laminado y bruñido de una águila posada sobre un nopal como símbolo de dominio.

Altares y sacrificios

También destaca el tzompantli, altar formado con los cráneos de los prisioneros sacrificados por los acolhuas en Tlaxcala. Al final de la sala, el mural de Jorge González Camarena, La fusión de dos culturas, nos remite a ese dramático encuentro entre guerreros indígenas y conquistadores. En la imagen se observa cómo la espada del español traspasa el cuerpo del guerrero indígena y al fondo, la devastación.

Resulta imposible no utilizar la cámara fotográfica para capturar la impactante escena que Miguel León-Portilla recrea en Visión de los vencidos.

Al caminar por las salas aparecen retratos y objetos que dan cuenta de las reformas borbónicas, cuya finalidad fue concentrar en la corona el control de la riqueza; aunque hay un espacio dedicado al intercambio de productos agrícolas entre el nuevo y el viejo continente es evidente la desigualdad que padecieron los pueblos indígenas.

En una de las paredes del museo se lee una frase de Alexander von Humboldt: México es el país de la desigualdad. Acaso en ninguna parte la hay más espantosa en la distribución de fortunas, civilización, cultivo de la tierra y población. La palabras del barón alemán siguen resonando en el corazón de los mexicanos, ya que la miseria e inequidad siguen aumentado.

La figura de Miguel Hidalgo y Costilla tiene un lugar también en el museo. Un retrato y objetos personales del cura se pueden apreciar en la sala seis que lleva por título: Las huellas de Miguel Hidalgo.

En las siguientes áreas se encuentran las piezas alusivas a la insurrección, entre ellas pistolas, fusiles, cañones, tambores y una serie de banderas y estandartes que se utilizaron en la época. En este espacio, el artista Juan O'Gorman realizó el mural El retablo de la revolución.

Foto

Vista de la torre del Castillo de ChapultepecFoto Héctor Montaño/INAH

En seguida se observan grandes cuadros con los retratos de Guadalupe Victoria, Agustín de Iturbide y piezas de ostentosa riqueza, como la cristalería con la imagen del emperador de México Agustín de Iturbide. Una muestra de la vestimenta de la época se aprecia en las vitrinas, entre las que figura la casaca y el traje de chinaco o guerrero liberal mexicano.

Una de las vitrinas que más llama la atención de los visitantes es la que exhibe un violín. En la cédula de información se lee que perteneció a Juventino Rosas, compositor del vals Sobre las olas. En otra, se pueden ver las partituras del Himno Nacional Mexicano y un retrato de Jaime Nunó y Francisco González Bocanegra.

Más adelante, los visitantes son sorprendido por la pintura al fresco de José Clemente Orozco: La reforma y la caída del Imperio, donde domina el rostro impasible de Benito Juárez como una manera de resaltar las acciones emprendidas por el Benémerito de las Américas.

Reflejo de un país moderno

Imágenes de la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862, también ocupan un lugar en el recinto, así como una serie de objetos que van desde mobiliario hasta elegantes vestidos y artículos personales, que reflejan la llamada modernidad en el país.

En el museo también se puede admirar otro mural de Juan O'Gorman, titulado Sufragio efectivo-No reelección y un impresionante fresco de David Alfaro Siqueiros, de 419 metros cuadrados, con el título Del porfirismo a la Revolución.

La segunda parte del Castillo de Chapultepec, conocida como el Alcázar, se ambienta con muebles, enseres domésticos, joyas, pinturas y diversos objetos relacionados con la época en la que fue habitado por los emperadores Maximiliano y Carlota, así como por el presidente Porfirio Díaz y su esposa Carmen Romero Rubio.

También en esta área se ubica la sala dedicada a los Niños Héroes y la de exposiciones temporales, ahora con la muestra El primer congreso mexicano: sueño por construir el Estado nacional.

En total son más de 40 áreas que sintetizan la historia de México, en las que se exhiben obras pictóricas y escultóricas, indumentaria, tecnología, numismática, instrumentos musicales, enseres de plata y cerámica, banderas, carruajes y documentos.

El Museo Nacional de Historia se encuentra en la primera sección del Bosque de Chapultepec. La admisión es de 57 pesos y el domingo la entrada es gratuita para el público nacional.


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Kinderwunsch “celebra el cuerpo humano como albergue, habitación y refugio”

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Beatriz Novaro señaló en la presentación que es un libro sobre el miedo de olvidar lo que no se puede decir, que la palabra no da, que la imagen no daFoto tomada de Kinderwunsch

Merry MacMasters

Periódico La Jornada
Lunes 27 de enero de 2014, p. 9

"Para hacer frente a la finitud de lo soplos vitales y para ayudar a sus futuras rencarnaciones, Ana Casas ha armado en Kinderwunsch un personalísimo e inimitable modelo de álbum familiar, en las antípodas del monumento que el presidente Miguel Alemán inauguró en 1949 como homenaje a las estoicas madres mexicanas, ésas que nos quisieron antes de conocernos y todavía saben llorar al estilo de Sara García", expresó el especialista Alfonso Morales en la presentación del impactante volumen en el Museo Tamayo.

En tanto secuela de su anterior proyecto bibliográfico –Álbum (2000)– Kinderwunsch problematiza las nociones aceptadas que han hecho del retrato el mausoleo que normaliza identidades y genealogías, el combustible que mantiene vivos los fuegos fatuos de la celebridad y la fama, y el medio disciplinario y controlador de las efigies, siguió el curador y escritor de la fotografía.

"Por la vía del diario y el autorretrato –estrategias favorecidas por el arte contemporáneo–, el notable fotolibro de Ana Casas celebra el cuerpo humano como albergue, habitación y refugio. No es poca cosa en un horizonte civilizatorio, donde la vida parece diluirse en el trajín de las multitudes sin nombre, en la impostura consumista y en la fatalidad de la violencia", acotó Morales.

En el acto, moderado por Mauricio Mallet, director de artes visuales de la Fundación Televisa, Itala Schmeltz preguntó sobre lo que hay en estas fotos que me impresiona tanto. La directora del Centro de la Imagen contestó: Tener todo el tiempo esa sensación de la tremenda sinceridad obscena. Agregó que aquí hay, sobre todo, un documentalismo obsesivo, casi en un sentido hiperrealista, pero, por el otro lado, una absoluta seducción hacia un lugar difícil de aprehender, onírico, inconsciente.

La maternidad, tema de Kinderwunsch, suele idealizarse y hay muchos lugares comunes desde donde es permitido hablar de ello, verlo, acotó Schmeltz. Sin embargo, hay territorios al que es muy difícil llegar. Es justo a ellos a donde llega el libro de Ana. Esa cosa de estar entre el terrible dolor y el placer más absoluto.

Para la escritora Beatriz Novaro éste es un libro sobre el miedo de olvidar lo que no se puede decir, que la palabra no da, que la imagen no da. Entonces, ¿por qué el libro de Ana Casas dice tanto? La clave está en los huecos que deja, porque en realidad no es sobre el cuerpo, sino sobre el tiempo, lo más que se puede decir. Las imágenes flotan en un tiempo estancado, quieto, son mudas, dizque, y en realidad nos sacan de aquí y de ahora, de este tiempo que corre, se para, se hinca, despeña y uno anda tras el sin lograr atraparlo. Es el tiempo concreto que las palabras de Ana nos dicen.

Casas Broda resumió: "Me importa hablar del medio de la fotografía a través de una narración. Finalmente, la autografía es un medio que se transforma, muta, se adapta al tiempo de manera alucinante. Es necesario reflexionar sobre él y la manera de hacerlo es mediante las conexiones que la fotografía tiene con la propia vida.

Allí se detona la potencia increíble que tiene este medio y que la medida en que nos permita acceder a cualquier experiencia, tanto como fotógrafo, o como lector, es un universo alucinante.


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Abel Quezada vuelve al geometrismo en la muestra Secuencias alternas

Merry MacMasters

Periódico La Jornada
Lunes 27 de enero de 2014, p. 9

Recién remodelada, la Galería de Arte Mexicano (GAM) presenta Secuencias alternas, exposición del artista visual Abel Quezada Rueda (1952), en la que su pintura busca nuevos formatos. Asimismo, significa su retorno al geometrismo después de incursionar en el paisaje, género que no deja de gustarle, aunque siempre lo vio "con esa idea muy pictórica, estructural y geométrica de alguna forma también.

Luego, con el paisaje te das cuenta que siempre es mucho más bello que cualquier cosa. Entonces, siempre hay que interpretarlo. Los referentes a la naturaleza, como los horizontes, la luz y los colores, siguen presentes en Secuencias alternas.

Después de su muestra más reciente en la GAM en 2007, a Quezada Rueda le empezó a llamar la atención la idea de la secuencia. También se percató de que su definición tiene connotaciones tanto religiosas como musicales, astronómicas y matemáticas. Todo esto siempre me ha interesado en la presente serie.

En los años 70 del siglo pasado el geometrismo tuvo una fuerte injerencia en el arte de México. El entrevistado no se escapó de su influencia: "En ese momento tuve la oportunidad de conocer personalmente a Vicente Rojo, a Arnoldo Cohen –entonces era muy geométrico–, y a Luis López Loza. Siempre me interesó mucho el geometrismo, el minimalismo, la parte constructiva, sobre todo los hard edge de los estadunidenses. Siempre me ha cautivado la obra de Barnett Newman, Ellsworth Kelly y Donald Judd, y ese gusto de alguna forma está presente en Secuencias Alternas".

Para Quezada Rueda, el geometrismo aún es válido hoy día, ya que nunca se ha dicho todo de nada. Hay que seguir explorando, si eso es lo que a uno le interesa.

La exposición incluye serigrafías, construcciones en acero con bastidores de tela, óleo sobre madera y piezas realizadas en corian, un conglomerado de madera con aspecto marmoleo. Nunca había trabajado tantos materiales. A pesar de la diversidad, hay un elemento que aparece en casi todas las obras que son unas líneas (negras), a la manera de guías, que son parte de la estructura y crean una tensión dentro de la obra.

Muchas de las piezas fueron creadas específicamente para la GAM, como los 16 módulos pictóricos agrupados en cuatro conjuntos sobre la pared, cuyas guías dan la impresión de ser manecillas del reloj. Aunque sus obras exploran la tercera dimensión, el pintor no les llama esculturas, porque todo pasó casi por accidente al trabajar y explorar en el estudio.

–¿Qué papel juegan los colores?

–He querido explorar una parte de paz, que no sean muy estridentes, aunque el rojo siempre lo puede ser. Siempre me ha interesado mucho el color. Parto de estas piezas chiquitas en blanco. Me metí mucho a estudiar las teorías del color y no puedo decir sinceramente que las haya entendido muy bien, porque se puede volver complicadísimo, la verdad. A final de cuentas creo que es una exploración práctica. La teoría es muy difícil de llevar a la práctica, más bien la práctica es lo que te soluciona éste y tienes que ver que los colores funcionen uno a otro. Y mantener ese balance entre uno y otro fue el trabajo principal.

Secuencias alternas, exposición pictórica de Abel Quezada Rueda, se exhibe en la Galería de Arte Mexicano (Gobernador Rafael Rebollar 43, colonia San Miguel Chapultepec.)


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Reiteran la vigencia social de la obra de Bonifaz Nuño a un año de su muerte

Carlos Paul

Periódico La Jornada
Lunes 27 de enero de 2014, p. a11

Hay obras de arte que pueden cambiar la vida de una persona. Es el caso de algunos de los poemas escritos por el traductor, investigador, catedrático y poeta Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013), cuyo trabajo literario es una forma de conciencia sobre lo mexicano en sus raíces propias y universales, de ahí su vigencia social y literaria. Coincidieron en estas opiniones Lilian Álvarez, Paloma Guardia Montoya, Vicente Quirarte, Sandro Cohen y Josefina Estrada como moderadora, en el homenaje que se le rindió al notable humanista, este domingo en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a un año de su fallecimiento.

De acuerdo con la investigadora Lilian Álvarez, el hilo conductor de la vastísima obra de Bonifaz Nuño fue el humanismo que lleva al hombre a la conciencia de su dignidad y lo fortalece para luchar contra cualquier forma de menoscabo de esa característica esencial suya.

Belleza que el tiempo no aja

Su trabajo, apuntó, es una forma de conciencia sobre lo mexicano en sus raíces propias y universales. De ahí su vigencia social. Por su búsqueda estética, su obra ofrece una singular belleza que el tiempo no aja.

Asimismo, comentó: En sus muchos trabajos de traducción e interpretación, nos dio claves para entendernos como seres humanos capaces de amar, de sufrir, de esforzarnos para dar sentido a la convivencia con otros, para construir la colectividad de modo que sea conducente a hacernos libres, justos y solidarios.

Rubén Bonifaz Nuño leyó a Catulo, a Safo, a Ovidio, y nos lo devolvió en traducciones y en su poesía. Hizo posible que nos apropiáramos de Píndaro y Virgilio, hizo nuestro a Horacio, a Cicerón, a Marcial, a Homero. Nada de eso puede perderse, manifestó Álvarez.

Por tanto, propuso con carácter de urgente y de interés nacional, releer, editar y difundir sus obras, sobre todo entre los jóvenes.

Paloma Guardia, quien fuera asistente del reconocido poeta desde diciembre de 1985 hasta los últimos días de su vida, compartió una serie de anécdotas en torno a la personalidad, el carácter y el trabajo cotidiano en la Universidad Nacional Autónoma de México.

De forma muy amena, Paloma se refirió a los frijoles refritos con manteca, uno de los platillos favoritos de don Rubén, a su risa contagiosa, conocida por todos, a la silla donde siempre colgaba su saco, a sus portafolios, simples bolsas de súper, de plástico, a su metódico y riguroso ritual al llegar a su oficina, a sus premuras y su muy tradicional frase: pinches viejas, no me hacen caso, y a su elegante diplomacia para correr a alguien de su oficina, por entrar hasta su escritorio sin anunciarse: "Lo tomó del brazo, y sin soltarlo nunca, caminó por el pasillo de toda la oficina hasta el elevador. Al abrirse la puerta le dijo: 'Le pido que se olvide del camino a esta oficina para siempre'. Lo soltó del brazo y regresó a su página pendiente".

Sinfín de anécdotas

La asistente del maestro Bonifaz, también platicó sobre el tipo de lociones que usaba: Tenía dos; si me pedía la Fahenheit, la cita era importante; si me pedía la otra, era cualquier cita. Nada importante. Habló de sus antojos por los tacos de canasta, de su gusto por (Francisco Gabilondo Soler) Cri Cri: "Seis días antes de morir, él sólo cantó completita la canción El rey de chocolate"; de las alumnas que lo que querían saludar al salir de su oficina: "Don Rubén bajaba el vidrio (de su coche), saludaba y se dejaba besuquear por todas. Salía de ahí muy contento. Muchas veces dejaron recados de amor en el parabrisas de su VW que decían: 'Te amamos, Boni'".

Paloma, evocó también sus maravillosas lecturas. "Lo embobaban como un niño. Cuando ya estaba cansado, dejaba de trabajar y nos pedía a Silvia (Carrillo) y a mí que le leyéramos un rato, hasta el momento en que empezó a perder la vista. Se molestaba muchísimo, si alguien intentaba auxiliarlo. Tenía un orgullo y una dignidad infinita. Sin embargo, apuntó Paloma, Bonifaz Nuño, era la humanidad hecha persona. Ayudaba a quien fuera económicamente y daba becas a los estudiantes. Era muy generoso, pero también podía ser muy duro.

Vicente Quirarte, entre otras cosas, llamo la atención sobre distintas historias del personaje de Snoopy, que de alguna manera reflejaban el carácter afable, reflexivo y humorístico de Bonifaz Nuño. El maestro Sandro Cohen hizo un análisis del poema 17, del libro Los demonios y los días (1956), que los amigos y colegas han bautizado como el poema de la mosca.

Para concluir, Josefina Estrada adelantó que el próximo jueves 30 de enero, a las 19 horas, en el Museo Nacional de Arte (Munal), habrá una sesión solemne también en honor de Bonifaz Nuño, organizado por la Academia Mexicana de la Lengua.


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Yuriria Iturriaga: No Sólo de Pan...

Written By Unknown on Senin, 27 Januari 2014 | 15.16

No Sólo de Pan...

S

oñemos que no somos estadunidenses, sino mexicanos, que nuestra tradición se apoya en la gran cultura mesoamericana, con su astronomía y arquitectura prematuras gracias a un sistema de producción de alimentos que era sustentable, rico en nutrientes y base de cocinas exquisitas y variadas, y que la otra parte de nuestra historia proviene de una conquista y colonización discriminatorias pero que no lograron acabar con las culturas originarias que nos dan (todavía) nombre e identidad.

Soñemos que nuestro origen no está en una isla europea, Inglaterra, donde la falta de suelo cultivable impidió producir suficientes alimentos y obligó a desarrollar otras tecnologías que dieron nacimiento a la industria textil. Que no provenimos de un suelo donde las ovejas desplazaron a los campesinos, cuya miseria expulsó a una gran parte de ellos hacia nuevas tierras, del otro lado del océano. Soñemos que nuestros antepasados no llegaron en el siglo XVII arriba del paralelo 30º N (hoy EU) cuyas infinitas extensiones cultivables y las exigencias de su país de origen los convirtieron en exportadores de trigo, volviéndose los proveedores del granero de Europa occidental.

Soñemos que no descendemos de quienes exterminaron búfalos e indígenas por el placer de atinar a blancos móviles con armas de fuego. Que no fue invento de nuestros antepasados la lógica de los monocultivos que agotan las tierras y exige a los cultivadores apropiarse de cada vez mayores extensiones, donde sea en el mundo. Que no somos hijos de quienes, al descubrir que el Planeta es finito y, peor aún, sus territorios suelen estar ocupados y sus pobladores los defienden, terminaron por desarrollar semillas más rendidoras; hasta que nosotros inventamos las transgénicas autodestructibles, para que quien las siembra siempre tenga que volver a comprarnóslas.

Soñemos que no somos quienes venden desechos, prohibidos por nuestras leyes internas, a otros países mediante engaños, o porque son pobres y nuestro modelo de consumo los obliga a adquirirlas. Soñemos que no fuimos nosotros quienes se apoderaron del control de las mentes de casi todos los habitantes del mundo, para que consumieran lo que fabricamos, deliberadamente con limitada vida útil y así renovaran nuestros productos sin parar. Que no fuimos quienes se apoderaron de sus cuerpos y les impusimos modelos de vestido, música, cine… y sobre todo de alimentos, cuyos sabores imitamos según el gusto de cada país y con adictivos imperceptibles, de tal modo que no dejan de consumirlos a sabiendas de que les van a llenar de grasa los músculos y las arterias, de azúcar la sangre (y los corazones enternecidos ante una televisión inmovilizadora que también controlamos nosotros) Soñemos entonces que no somos quienes ganan con todos los cuerpos degradados, a través de la medicina y la farmacéutica de nuestras compañías trasnacionales.

Soñemos que no somos los líderes de quienes se propusieron en muchos países y llegaron a ser como nosotros, creando con ellos la indestructible unión del capital por encima de todos los gobiernos. Que no somos quienes reclutamos los más selectos ciudadanos de cada país para gobernar el Planeta bajo nuestro mando. Que no somos quienes pueden, entre otras muchas cosas, fabricar armas y recuperar el costo de su fabricación y la ganancia de la inversión, inventando querellas en cualquier parte del mundo y vendiéndolas por igual a todas las partes en conflicto.

Soñemos que no somos nosotros quienes empezamos a temer sacar el gas shale de nuestro territorio, por los terribles efectos contaminantes y cancerígenos para nuestra población, asumiendo la brillante decisión de obligar a nuestros vecinos a darnos el suyo con los pueblos que lo habitan, en concesión; hasta que acabemos con estos y en lo que encontramos otro país con un gobierno dispuesto a entregárnoslo por nuestra seguridad que es la seguridad del mundo.

Soñemos que venimos de otros pueblos, otras sangres, otra historia, los que tal vez estén aún vivos, frente a nosotros, en silencio digno, con el perdón en la mano por nuestros desvíos seculares, esperando que despertemos de este sueño de opio en el que, con múltiples medios subrepticios e inconfesables, nos sumieron los cómplices que siempre ha habido en nuestra patria de quienes actúan como dueños del mundo.

Soñemos que nuestros verdaderos y leales compatriotas están esperando que despertemos de la pesadilla mundial para alinearnos en el frente mexicano de resistencia: por nuestra independencia política y económica, nuestra soberanía cultural y alimentaria, por la recuperación de la salud de nuestro pueblo mediante su dieta ancestral, por el cuidado de nuestros suelos, nuestros métodos de pluricultivo y nuestros saberes ancestrales… Tal vez, si despertamos, encontraremos que esto es real y realizable.

yuriria.iturriaga@gmail.com


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Publicarán novela inconclusa de Saramago, Cortázar de la A a la Z y una biografía de Paz

Publicarán novela inconclusa de Saramago, Cortázar de la A a la Z y una biografía de Paz

Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Domingo 26 de enero de 2014, p. 5

Alabardas, de José Saramago, Cortázar de la A a la Z, una biografía de Octavio Paz, y la nueva novela de Laura Esquivel son algunos libros que este año publicará el grupo Santillana, que agrupa los sellos Suma de letras, Aguilar, Taurus, Alamah, Punto de lectura, Altea y Alfaguara que este 2014 conmemora su 50 aniversario.

El plan editorial se dio a conocer el jueves por la noche. Ahí, la directora de Alfaguara, Marcela González, detalló que para el segundo semestre de este año estará listo Alabardas, novela que dejó inconclusa el premio Nobel portugués, José Saramago, la cual contará con la colaboración de Laura Restrepo, Henning Mankell, Roberto Saviano, Mia Couto y Gonzalo M. Tavarés, coordinado por Pilar del Río, viuda del autor de El evangelio según Jesucristo.

Cuando falleció, José Saramago tenía 30 páginas escritas. Lo que cuentan esas páginas es la historia de una persona que trabaja en una fábrica de municiones y lo que dejó funciona como relato, ahí perfila la historia, los protagonistas. A partir de lo que dejó, sobre todo de las inquietudes y preguntas que siempre lanzaba para inquietar a las conciencias, los autores van a plantear reflexiones acerca del tráfico de armas, la fabricación de municiones y toda esta industria de la guerra y la destrucción, precisó la editora.

Centenario de tres escritores

Para conmemorar los centenarios de Octavio Paz –Premio Nobel– y del argentino Julio Cortázar, la editorial prepara una biografía intelectual del poeta escrita por Guadalupe Nettel, mientras del autor de Rayuela se editará el libro Cortázar de la A a la Z, en el que cada una de las entradas, extraídas de sus obras, abren la posibilidad de ofrecer un montón de información a través de sus cuadernos, notas, dibujos y correspondencia.

Suma de letras publicará, entre otros, la nueva novela de Laura Esquivel, titulada Astilla de cristal, y La novela de los ochenta, de Fabrizio Mejía Madrid.

Laura Lara, directora de ese sello, que cumple ocho años, señaló que el objetivo es cumplir la promesa de publicar a autores consagrados, de éxito y que serán llevados al cine o a la televisión, así como a la nueva narrativa en español de jóvenes y de aquellos autores que no habían tenido opción de publicación.

Recordó que en el segundo año de Suma de letras se publicaron 20 títulos, de los cuales sólo uno era mexicano, y este 2014 se publicarán 33 novedades editoriales, de las cuales 10 fueron contratadas en México.

Otros autores de todos los sellos que tendrán novedades editoriales este año son Joël Dicker, Juan Villoro, Xavier Velasco, Javier Marías, Joyce Carol Oates, Franz-Olivier Giesbert, José Agustín, Ignacio Solares, Marcela Serrano, Pablo Simonetti, y la narrativa completa de Juan José Arreola.

Iría Álvarez, de Santillana Negocios Digitales, señaló que lo digital es una realidad tanto en México como en España. Hasta el momento se han digitalizado 4 mil 500 títulos, y se hace la publicación simultánea en formato papel y digital, y también se editan libros enriquecidos, es decir, los que llevan ligas multimedia.

En México, añadió, el mercado digital es de 1.5 por ciento, y este año se prevé llevarlo a 3 por ciento, mientras en España representa 5 por ciento.


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Comentan la obra del “clásico vivo” Gabriel Zaid para festejar sus 80 años

Mónica Mateos-Vega

Periódico La Jornada
Domingo 26 de enero de 2014, p. 6

El ensayista, traductor, editor y poeta Gabriel Zaid, un clásico vivo, cumplió el viernes 80 años de edad. Para celebrarlo, El Colegio Nacional, del que es integrante, organizó una mesa redonda en la que sus colegas, pero sobre todo, devotos lectores, comentaron su obra.

Fiel a sus principios de mantener el anonimato, el autor no asistió. Sus compañeros recordaron que la única vez que se le vio por el recinto fue en 1984, precisamente cuando ingresó a El Colegio Nacional, reconocimiento que entonces le pareció irresistible. Después, ni su amigo Octavio Paz logró que Zaid se presentara en el encuentro para festejar sus 60 años. Tampoco estuvo en 2004 cuando se convocó a un concurso sobre su obra en honor a sus 70 décadas.

La renuncia al yo que propone Zaid, cumplida al pie de la letra con su conducta pública y su tajante negativa a ser fotografiado y entrevistado, podría confundirse con el programa de vida de un fraile carmelita, si no buscara, paradójicamente, acrecentar el poder literario en vez de perderlo, como sucede cuando un escritor o un intelectual renuncia a sus mejores capacidades para dedicarse a la política palaciega, consideró el escritor Enrique Serna, a quien correspondió hablar acerca del libro Cómo leer en bicicleta.

Añadió que el tiempo ha comprobado que Zaid acertó en esa elección, mucho menos humilde de lo que parece, pues varias de sus propuestas para mejorar la política cultural y la política económica fueron llevadas a la práctica sin darle crédito. Desde la marginalidad elegida, Zaid ha tenido más influencia en la opinión pública que la mayoría de los intelectuales mediáticos de nuestro tiempo.

En su turno, el ensayista Adolfo Castañón habló del libro El secreto de la fama, texto "muy singular, que contiene llaves para adentrarnos en el espíritu de nuestro tiempo, de la cultura del espectáculo. Contienen una denuncia de los mecanismos de promoción universitaria a escala mundial.

"La escritura de Gabriel Zaid está muy lejos de plantearse como gestos aldeanos, pues al mismo tiempo que toca la inmediatez de nuestra región, está conectándonos con una órbita global. Además, El secreto de la fama es una guía de la obra del mismo Zaid, en cierto modo un ejercicio oblicuo de autognosis de la cultura mexicana contemporánea."

Testigo de la creación del universo

El ensayista Julio Hubard, a propósito de Reloj de sol, señaló que Zaid no es un poeta místico, pero es un poeta de la creación, un poeta desde el principio que asiste a la creación del universo como entidad del habla.

Citó uno de los primeros poemas de su colega: Navegar, navegar/ Ir es encontrar,/ Todo ha nacido a ver/ Todo está por llegar/ ¿Todo está? por romper /a cantar, acerca del que opinó: Es un poema extraordinario, brevísimo, con características que para la mayoría de los poetas debieran ser prohibiciones; rimar todos los versos con verbos en infinitivo es desastroso para un poeta que está iniciando, pero, ¿por qué funciona en Gabriel Zaid? Hay varias respuestas técnicas, no me meteré en ellas, pero sí mencionaré el desafío. Que no se pueda algo significa que Gabriel Zaid sí va a poder.

El encuentro literario fue coordinado y moderado por Enrique Krauze; estuvo presente la esposa de Zaid, la pintora polaca Basia Batorska. También participaron Fernando García Ramírez, con su comentario sobre Leer poesía; Christopher Domínguez Michael, quien comentó De los libros al poder, y Humberto Beck, a quien correspondió opinar acerca de El progreso improductivo.


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El tenor Fernando de la Mora inauguró el Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado

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Se entregó la Medalla Alfonso Ortiz Tirado 2014 a Fernando de la Mora, quien celebra 28 años de carrera. En la imagen, acompañado por el alcalde de Álamos, Benjamín Anaya (izquierda); la directora del Instituto Sonorense de Cultura, Poly Coronel, y el secretario de Cultura, Jorge Luis Ibarra MendívilFoto cortesía del Instituto Sonorense de Cultura

De la Redacción

Periódico La Jornada
Domingo 26 de enero de 2014, p. 4

Ante miles de espectadores reunidos en el Callejón del Templo del pueblo mágico de Álamos, Sonora, el viernes pasado se inauguró la edición número 30 del Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado (FAOT).

La ceremonia fue presidida por el alcalde de Álamos, Benjamín Anaya Rosas; el secretario de Educación y Cultura en Sonora, Jorge Luis Ibarra Mendívil, y la directora del Instituto Sonorense de Cultura, Poly Coronel Gándara.

Este acto por su devenir histórico, forma parte ya del colectivo imaginario de todos los alamenses. Es un festival que nos relaciona, identifica y unifica como mexicanos, dijo Anaya Rosas durante su intervención.

En la ceremonia de inauguración se realizó la entrega de la Medalla Alfonso Ortiz Tirado 2014 al tenor mexicano Fernando de la Mora, quien celebra 28 años de carrera artística y más de mil 500 presentaciones en los escenarios más importantes del mundo.

Es un honor y una gran responsabilidad recibir esta medalla que lleva el nombre de un gran mexicano, de un hombre que en estos momentos es muy actual, un hombre altruista, generoso, que estuvo realmente al servicio de los demás, expresó el tenor al recibir la presea de manos de Ibarra Mendívil y Coronel Gándara.

Después de la entrega de la medalla, el secretario de Educación y Cultura formalizó la apertura de las actividades del 30 Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado 2014.

El arte y las expresiones artísticas de todo tipo contribuyen a que el ser humano sea más íntegro, porque el arte es el lenguaje del alma, porque nace del corazón y pone en movimiento todas las fibras del hombre, alejándolo de la oscuridad y el empobrecimiento espiritual; de todas las manifestaciones artísticas, la música es la más profunda, apuntó Ibarra Mendívil en su discurso inaugural.

Calidez, para el artista

Fernando de la Mora, tras recibir la medalla, ofreció un concierto de música mexicana acompañado por la soprano Olivia Gorra y la Orquesta Filarmónica de Sonora, con la dirección del maestro Enrique Patrón de Rueda. El público de Álamos, muy cercano al corazón del tenor, lo recibió con gran calidez y coreó todos esos grandes temas del cancionero nacional.

En esta edición del FAOT, que continuará hasta el sábado primero de febrero, destaca la participación de las sopranos Othalie Graham, Angel Blue e Íride Martínez; el bajo Mikhail Korobeinikov, el barítono Andrew Cummings, y las mezzosopranos Encarnación Vázquez y Joyce DiDonato, quien estará por primera vez en México, en las noches de gala del palacio municipal.

Estos conciertos se transmitirán en vivo a través de las páginas www.isc.gob.mx y www.festivalortiztirado.gob.mx, y por Radio Educación en sus frecuencias de amplitud modulada, Internet y Edusat, para todo el país y radiofusoras de Chicago en Estados Unidos, Uruguay y Costa Rica.

El programa general está disponible en www.festivalortiztirado.gob.mx. Puede seguir las redes sociales oficiales del festival en Facebook (Festival Ortiz Tirado), Twitter (@fcortiztirado) e Instagram (@fcortiztirado), y el hashtag #30FAOT.


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Por omisión, la sociedad es victimaria de los migrantes: Antonio Ortuño

Alondra Flores

Periódico La Jornada
Domingo 26 de enero de 2014, p. 3

Sin regodeos en la violencia, sin poetizar la criminalidad, sino circunscrito a las consecuencias del horror, Antonio Ortuño (Guadalajara, 1976) se adentró en el tránsito de migrantes centroamericanos por nuestro país en La fila india, su novela más reciente, editada por Océano. Explorar a la sociedad como victimaria, en muchos casos por omisión, se transparenta en un libro que no es testimonial.

Un incendio provocado en una estación migratoria en Santa Rita, con hechos narrados desde un punto de vista neutral, incluso en forma coreográfica, detona la ficción que ocurre todos los días. Se retrata un asunto tremendista y carnicero, pero sin regodearse en hechos de por sí horribles. Me interesa más qué pasa con quien sufre la violencia. No ese momento mismo, sino las consecuencias.

El escritor, catalogado como parte de la nueva generación de narradores mexicanos, conversa sobre lo que en contraportada se anuncia como una novela de madurez. Es que ya me vieron canoso. Además no me pueden decir eternamente joven. Ya tengo 37 años, y en el futbol ya me tendría que haber retirado, bromea.

Enseguida agrega: Es un libro más deliberado, mucho menos furtivo, que implicó una búsqueda más articulada, de discutir ideas y establecer una suerte de diálogo respecto de un tema que para mí es relevante, que me causó una impresión honda y que está al alcance de cualquiera.

En 2010 el diario New York Times mencionó al narrador jalisciense en una lista de los 22 mejores jóvenes novelistas en español, menores de 35 años.

Ortuño define que "no es una novela de migrantes. Aparecen, son el leit motiv, pero también es sobre la reacción de la sociedad, de los estratos que somos México ante la migración y los otros. Sobre todo, porque somos un país dado a la victimización, a decir que los gringos nos hacen esto. Sin embargo, somos menos dados a asumirnos como victimarios de los centroamericanos.

No sólo de manera directa con los grupos delictivos y con las autoridades corruptas que abusan de los migrantes y que les dan trato de ganado, sino por la absoluta indiferencia de una parte de la población e incluso por la beligerancia de mucha gente desde un discurso racista y clasista.

En un hotel en la colonia Condesa conversa el escritor que debutó exitosamente a los 30 años con El buscador de cabezas. Un año después, en 2007, su siguiente novela, Recursos humanos, fue finalista del Premio Herralde.

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En 2010, New York Times lo incluyó en la lista de los 22 mejores jóvenes novelistasFoto Luis Humberto González

Romper arquetipos

–¿Su viaje es de placer?

–No. Así se leen las primeras palabras en el libro de portada roja, con un tren que arrasa hormigueantes alambres de púas. Es La Negra quien responde en esta novela en la que dos mujeres son el eje de la historia. Irma y Yein, que en vista de su creador, al momento de abordar desde la literatura temas sociales, incluso con ribetes políticos, se corre el riego de que estos dos personajes terminen siendo el epítome de la burócrata y de la migrante. Justamente las construí pensando al revés de eso. Ambas rompen arquetipos.

Es la primera vez que Ortuño utiliza la voz femenina desde una de las ventanas narrativas que construyen La fila india.

"Me causó una impresión muy honda el episodio horroroso de las matanzas de San Fernando, en Tamaulipas, y el descubrimiento de fosas comunes, ejecuciones masivas de centroamericanos secuestrados que no tenían nada que ver con grupos delictivos y que iban en tránsito hacia Estados Unidos", desentraña sobre el origen de esta historia. Días en encabezados de prensa y noticiarios de la noche, pero que rápidamente se olvidan para dar paso a otros temas, para hablar de impuestos o la selección nacional, o algún otro aspecto del horroroso mapa de violencia en el país.

En su opinión, no hay muchos ejemplos que desde la literatura se acerquen al tema. En la literatura mexicana no llenaríamos un estante, dice. Hay algunos libros, sí, pero que tienen más que ver con la investigación y crónica periodística, que es otro tipo de acercamiento y otro tipo de discurso... algunos documentales. Se ha hablado del padre Solalinde, de las patronas, sobre todo desde los grupos de derechos humanos. Hay muchas más novelas de chicos chilangos aburridos que novelas sobre migración.

También se trata de una novela sobre la jerarquía y cómo nuestro pensamiento se articula como sociedad. Nos hacen seguir el camino de alguien que coyunturalmente es poderoso, así sea que nos está llevando al precipicio. El libro juega con la imagen de fila india, jerárquica. Y está la otra fila, la de migrantes avanzando en esta corriente que cambia de curso, pero no se detiene hacia Estados Unidos.


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