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Reino Unido es el país invitado de honor de la FIL de Guadalajara, en 2015

Written By Unknown on Rabu, 27 Agustus 2014 | 15.16

Juan Carlos G. Partida

Corresponsal

Periódico La Jornada
Martes 26 de agosto de 2014, p. 8

Guadalajara, Jal., 25 de agosto.

Reino Unido es el país invitado de honor de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en 2015, informó el comité organizador del encuentro editorial que cada año se realiza a finales de noviembre y principios de diciembre en Expo Guadalajara.

Este lunes fue firmado el convenio en la sede del Consejo Británico en México por Lena Milosevic, directora de la institución, y Raúl Padilla López, presidente de la FIL de Guadalajara, en un acto en el que Duncan Taylor, embajador de Reino Unido en México, y Marisol Schulz Manaut, directora de la FIL, fungieron como testigos de honor.

La formalización de Reino Unido como invitado dará continuidad a este tipo de convenios; este año Argentina será el país invitado.

Martin Amis, Jonathan Lethem, Patrick McGrath, Robert Coover, Peter Hoobs, Aminatta Forna, Owen Sheers, Adam Thirlwell y William Golding, primer premio Nobel que asistió la FIL de Guadalajara, han sido algunos de los autores británicos que la han visitado.


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Cristina Barros y Marco Buenrostro: Itacate

E

l maguey es una de las plantas que domesticaron los antiguos mexicanos; desarrollaron además diversas tecnologías para su aprovechamiento integral y diversificado, usando sus distintas partes y dándoles diversos usos. Un ejemplo es el quiote o inflorescencia: se puede utilizar como alimento o como elemento de construcción, pues ya seco es resistente como la madera.

Los cronistas de la época del contacto se refieren a la manera en que se extraía el aguamiel y cómo se procesaba para obtener pulque; mencionan también que con el aguamiel concentrado elaboraban miel, azúcar y vinagre.

De acuerdo con la ponencia El maguey: cultivo y cultura, presentada por Alejandro Madrigal, Edmundo García y Alejandro Velázquez durante el pasado cuarto Congreso del Maguey y el Pulque, algunas propiedades de la insulina que contienen el maguey y sus productos en alta proporción, son contribuir a reducir el colesterol y los triglicéridos, permitir que la absorción de glucosa en el intestino sea menor, aumentar la absorción de magnesio, calcio, hierro y otros minerales, favorecer el tránsito por el intestino, ayudar al desarrollo de la flora intestinal y favorecer la proliferación de las bacterias benéficas, inhibiendo el de las patógenas, lo que evita enfermedades del sistema digestivo.

Por ello, el aguamiel concentrado es uno de los productos altamente apreciado en diferentes lugares del mundo. Sus propiedades son conocidas y valoradas en sitios como Europa, Asia y Oceanía, a donde se exporta.

En el libro El maguey y el pulque en la región central de México, que se presentó en ese mismo congreso, Apolo Maldonado describe la manera en que, también desde la antigüedad, se formaron alineamientos de magueyes para formar metepantles. Entonces como ahora, fueron plantados en curva de nivel para hacer terrazas de formación sucesiva, lo que propició que con el tiempo en terrenos de muy baja producción se pudieran aprovechar para el cultivo de la milpa.

Desafortunadamente, por varias razones, entre ellas el intencionado desprestigio del consumo de pulque, para imponer la cerveza a finales del siglo XIX, estas terrazas y alineamientos de magueyes se han abandonado e incluso destruido, para dar paso a monocultivos.

El 27 de agosto, a las 16 horas, en la Feria universitaria del libro el doctor Miguel Ángel Villavicencio y Marco Buenrostro presentan el libro Recetario de hongos 1: Tianguis y mercados del estado de Hidalgo, en la ciudad de Pachuca; lo edita la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y las recetas fueron compiladas por Leticia Romero, Miguel Ángel Islas, Griselda Pulido y Xanath Valdez.

marcri44@yahoo.com.mx


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Inicia la conmemoración por el centenario de Julio Cortázar

Ap

Periódico La Jornada
Martes 26 de agosto de 2014, p. 4

Buenos Aires, 25 de agosto.

La faceta más íntima del escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984), así como los aspectos universales de su innovadora y atrapante obra convergen en una serie de exposiciones, charlas, libros y películas que lo evocan en la conmemoración del centenario de su nacimiento, el 26 de agosto.

La Biblioteca Nacional, desde el lunes, rinde homenaje al autor de Rayuela, una de las principales obras del "boom latinoamericano", con las jornadas Lecturas y relecturas de Julio Cortázar, en las que participan unos 40 intelectuales argentinos y extranjeros para analizar al escritor que incursionó en el surrealismo y el realismo mágico.

Voy a hablar como lectora, es lo que soy de Cortázar; nosotros los lectores nos sentimos ilegítimamente sus amigos..., por eso se frecuenta su obra tal vez como volviendo a casa, dijo la secretaria de Cultura de Argentina, la cantante folclórica Teresa Parodi, al inaugurar las jornadas literarias que terminarán el miércoles.

Según la artista, "se saborea a Cortázar cuando se lo vuelve a leer. Estas jornadas nos permitirán encontrarnos con ese dueño de las palabras, ese mago, ese 'latinoamericano escritor', como le gustaba llamarse".

Acto de justicia

Rodolfo Hamawi, director de Industrias Culturales, recordó que Cortázar, cultivador del cuento fantástico, y quien se alejó de las creencias establecidas, alertó en una conferencia en 1981 que palabras como democracia, libertad y pueblo se enferman porque son pronunciadas de forma automática y apropiadas por los imperios y los medios de comunicación.

Cortázar se refiere al uso diabólico del mensaje y pide que las palabras sean como pájaros del pensamiento, dijo Hamawi, quien indicó que, según el escritor, las palabras habría que practicarlas desde lo más hondo de nuestro ser. Para el funcionario, la agenda cultural con que se recuerda a Cortázar es un acto de justicia para quien, amado por sus lectores, muchas veces fue ninguneado por la crítica y la academia.

Los intelectuales congregados hablarán sobre los Rastros de Cortázar en la narrativa actual, El universo Rayuela, Cortázar en el cine y Buenos Aires en los textos de Cortázar.

Una colección personal del literato nacido en Bruselas, criado en Argentina y devenido escritor en París, con fotografías, correspondencia, documentos, objetos personales y películas filmadas en súper 8, se exhibirá en el Museo Nacional de Bellas Artes, en la muestra Los otros cielos, desde el martes hasta el 28 de septiembre.

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Julio Cortázar (Bruselas, 26 de agosto de 1914-París, 12 de febrero de 1984)Foto Archivo La Jornada

En este año en que también se conmemoró el 30 aniversario de su muerte, el escritor es homenajeado con ediciones como Cortázar de la A a la Z (Alfaguara), de Carles Álvarez Garriga y la traductora Aurora Bernárdez, ex esposa del autor argentino y su albacea literaria y heredera universal luego de su muerte.

El libro, que reúne fotografías, imágenes de las portadas de las primeras ediciones de la obra cortazariana y anécdotas, es una suerte de diccionario ilustrado o un cajón de sastre que admitía casi cualquier cosa. Por eso hasta mostramos los papelitos en los que él anotaba sus sueños cuando se despertaba, dijo Álvarez Garriga.

Este libro está dirigido a los fanáticos de Cortázar, pero sirve de introducción para quienes lo abordan por primera vez. Reúne todas las etapas de la vida del escritor. Están sus mujeres más importantes, sus amigos más importantes, algunos de sus autores de referencia, es un buen repaso general a todo, señaló Álvarez Garriga.

Otras ediciones recientes son Cortázar por Buenos Aires, Buenos Aires por Cortázar, de Diego Tomasi (Seix Barral); Leer Cortázar: la biografía, de Mario Goloboff (Ediciones Continente) y Cortázar en Mendoza, de Jaime Correas (Alfaguara).

Aficionado al jazz

La trayectoria vital de Cortázar, fallecido en 1984, está recogida a su vez en unas fotografías que lo muestran como estudiante, maestro en la provincia de Buenos Aires y escritor afincado en París, en una muestra de la Universidad de Quilmes.

Las imágenes que lo inmortalizaron se exhibirán en la Casa Nacional del Bicentenario, en Buenos Aires. Son fotografías tomadas por las argentinas Sara Facio, quien retrató a decenas de figuras artísticas; Manja Offerhaus, y Alicia D'Amico. La muestra se complementa con audios con la voz de Cortázar, tapas de libros y fragmentos de sus textos.

La televisión pública transmitirá conciertos de bandas de jazz, al que Cortázar era tan aficionado, y de películas basadas en sus cuentos, como Blow Up, de Michelangelo Antonioni e inspirada en Las babas del diablo, y L'Ingorgo, de Luigi Comencini, adaptación casi literal de La autopista del sur. También se proyectarán documentales sobre su vida.

Cortázar ha sido recordado además en Francia, en el Salón del Libro de París, y también se le dedicará un simposio en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en noviembre.


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Publicarán en español azaroso libro póstumo de Julio Cortázar

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Julio Cortázar, en imagen de archivo, recibió, en París, una visita intempestiva de Pat Andrea. quien le pidió un texto para acompañar sus dibujos alusivos a la violencia en Argentina durante la dictadura militar, por lo que el escritor le obsequió su cuento El tango de vuelta, que renombró como El tango de la vueltaFoto tomada de Internet

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Ilustración de Pat Andrea sobre la violencia en Argentina, incluida en el libro La puñalada/ El tango de la vuelta, que llegará a México a finales de año

Armando G. Tejeda

Corresponsal

Periódico La Jornada
Martes 26 de agosto de 2014, p. 5

Madrid, 25 de agosto.

Fue el primer libro póstumo de Julio Cortázar, editado sólo unos días después de su muerte, en febrero de 1984, y tras numerosas vicisitudes devino un volumen maldito, enigmático, con vida propia.

La puñalada/El tango de la vuelta lo publicará por primera vez en español la editorial Libros del Zorro Rojo. El volumen incluye un cuento del escritor argentino, así como las ilustraciones creadas por el holandés Pat Andrea en su primera visita a Buenos Aires, durante los años más duros de la dictadura militar.

El libro se redita coincidiendo con el centenario de Cortázar, quien nació el 26 de agosto de 1914 en un pequeño pueblo cercano a Bruselas, Bélgica.

Pat Andrea visitó Argentina a finales de los años 70, en pleno auge de la dictadura de las juntas militares (1976-1983).

En aquella visita asistió a una explosión cruda y brutal de violencia y la vivió mientras escuchaba sin parar el viejo tango-milonga La puñalada. Ese fue el origen de dos obras artísticas: el libro sobre la violencia del ilustrador holandés y el libro conjunto de él mismo con Cortázar, que editaría después, a unos días de la muerte del escritor argentino.

Rodeado por un halo de misterio e intriga, casi 40 años después, se develan algunos de los enigmas de una historia singular.

Una historia muy compleja

El editor del libro, Samuel Alonso Omeñaca, explica a La Jornada que esa historia es muy compleja. "Como editores de libros raros y curiosos nos gusta profundizar. Empezamos a leer sobre La puñalada y descubrimos que había sido publicado unos días después de haber muerto Cortázar, por una pequeña galería holandesa, primero y para una exposición de Pat Andrea respecto de unos dibujos que hizo sobre sus impresiones por la violencia de la dictadura argentina".

Pat Andrea recuerda que mientras escuchaba el tango milonga La puñalada estaba inmerso en el ambiente terrible y brutal en la Argentina de aquellos años. Decidió hacer una serie de dibujos con la violencia como leitmotiv, una violencia hecha de puñaladas entre hombres y mujeres, por la espalda, a traición y de frente en 35 dibujos a lápiz, carbón y acuarela. "Es un libro muy duro y cuando vuelve a Holanda, su galerista le pide un texto para su catálogo. Y él decidió ir a París a buscar a Cortázar, sin siquiera conocerlo, pero pensó que a lo mejor le interesaba hacer un texto sobre sus dibujos. Entonces lo visita y le plantea el asunto; Cortázar le respondió que no le iba a hacer un texto nuevo, sino que le regaló un cuento, que no era inédito porque ya había salido en la antología Queremos tanto a Glenda, y se llama Tango de vuelta, pero cuando se lo obsequia le cambia el título y lo llama El tango de la vuelta", explica el editor.

Semanas después de esa visita intempestiva en París, Andrea y su galerista organizan la exposición con sus dibujos y editan el catálogo, donde aparece el cuento de Cortázar y del que se hacen 250 ejemplares, lo cual coincidió con el fallecimiento del escritor.

La galerista Elizabeth Franck vio la exposición en Holanda y quiso llevarla a España; inició el proyecto y mandó editar un nuevo catálogo en español. Pero se enfermó, murió y quedó inconcluso, sin que se supiera del asunto al menos de forma pública. Más de 25 años después, de ese catálogo en español del que nadie –o pocos– sabía de su existencia, aparecieron 240 ejemplares en una bodega de Miami. Esos libros son los que coloreó Pat Andrea y se expusieron por primera vez en España, en 2007.

El libro es muy complejo porque tiene dos títulos y dos autores. Pat Andrea hizo un dibujo en el que retrataba a Cortázar y se retrataba él en aquella época, con lo que ha querido hacer una reinterpretación de ese dibujo. Además, tiene un epílogo de Enrique Vila-Matas, ya que nos parecía que este libro, al ser una redición, un rescate, le queríamos dar un punto añadido. Pensamos en Vila-Matas, quien es un cortazariano y le gusta rastrear, explica Samuel Alonso.

En el libro, añade el editor, la violencia y la represión de la dictadura argentina están presentes de manera muy sutil. Es decir, en las ilustraciones no hay militares de por medio. Hay hombres con barba, prostitutas, muchos perfiles. Pero él cuenta que la violencia que había en las calles de Buenos Aires estaba plasmada de forma colateral en aquellas puñaladas. No es algo evidente contra la dictadura, sino desde una visión más universal de la violencia.

Vila-Matas recupera en su epílogo la crónica del periodista y escritor Ricardo Bada relatando cómo se quedó Cortázar cuando vio los dibujos de Pat Andrea. Era como para quedarse de piedra, aquellos dibujos de Pat se complementaban en un tango pasional perfecto con la historia que había narrado Julio, la ilustraba misteriosamente a la perfección.

El libro La puñalada/El tango de la vuelta aparecerá a finales de septiembre en España y llegará a México antes de fin de año.


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Javier Aranda Luna: El misterioso origen de los cronopios

L

o saben sus lectores: Julio Cortázar –cuyo centenario recordamos hoy– murió hace 30 años y cada día escribe mejor.

Más allá de los ismos y del "boom latinoamericano", con los que se relaciona su obra, sus cuentos, novelas y poemas continúan atrayendo nuevos lectores con el poder magnético de sus palabras.

Hace tiempo escribí que las grandes obras crean su propia legislación, fijan sus reglas, crean sus propios universos. Permean el imaginario colectivo con atmósferas, frases, historias, personajes, imágenes poderosas que se vuelven indelebles.

Ya no es posible imaginar al mundo sin Don Quijote, sin Romeo y Julieta, sin el minotauro que habita el centro del laberinto. Tampoco sin los cronopios, los famas, los esperanzas, las manscupias o sin ese idioma en el que los amantes cifran sus pasiones y que Cortázar nos dio a conocer en el capítulo 68 de Rayuela: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes…"

Ese idioma se llama glíglico y todos, en algún momento, hemos recurrido a él inventando algunas palabras, resemantizando otras para tender esos puentes de entendimiento y complicidad que sólo pueden cifrar y descifrar quienes sostienen pláticas de sobrecama.

Todos sabemos qué es un cronopio aunque no podamos definirlo. Todos podemos entender el glíglico aunque tal vez seamos incapaces de poderlo escribir. Su importancia es tal que existen tesis académicas sobre ese idioma inexistente fijado magistralmente por Julio Cortázar.

Uno tiende a pensar que las nuevas palabras o los seres inventados por los escritores son producto de un laboratorio donde los ingredientes y las mezclas son minuciosamente preparados. En el caso de Julio Cortázar no es así:

Un día en un teatro de París durante el intervalo entre un acto y el siguiente tuvo la visión interior de unos seres que se paseaban en el aire y eran como globos verdes. Globos que tenían orejas y una figura humanoide aunque no eran exactamente seres humanos. Y así como tuvo la visión de esos seres redondos y verdosos le llegó su nombre: cronopios.

A Cortázar le divertía mucho ver cómo críticos sesudos descifraban la etimología de la palaba cronopio porque no tenía que ver con lo que elucubraban: naturalmente la relacionaban con Cronos, el dios del tiempo. Pero no tenían que ver nada con el tiempo, en absoluto. Días después aparecieron sus antagonistas: los famas.

Los cronopios comentó en algunas conferencias los sintió como unos seres muy libres, anárquicos, locos. Capaces de las peores tonterías y al mismo tiempo llenos de astucia, de sentido del humor, una cierta gracia. Y a los famas los vio con mucho cuello, mucha corbata, mucho sombrero y mucha importancia. Eran los representantes de la buena conducta, del deber ser, del mundo de las sanciones y los castigos.

El mundo de los cronopios, los famas y los esperanzas se fue articulando en algunos cuentos que formaron Historias de cronopios y de famas. Textos ligeros y lúdicos que algunos amigos le objetaron a Cortázar por ser demasiado lúdicos.

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Julio Cortázar, además de ser gran escritor, fue un estupendo lector

Sus críticos, amigos o no, no se habían dado cuenta que para Cortázar el juego era importante porque el escritor empieza jugando con las palabras al seleccionarlas, combinarlas o rechazarlas. Un juego serio e importante como el juego de los niños que berrean cuando los quieren sacar de ese mundo apasionado y fundamental. Aunque el juego divierte, su sentido es tan profundo que debemos tomárnoslo en serio. El juego es un territorio personal, un territorio que se comparte y se respeta y nos permite en su infinita combinatoria mirar las cosas de este mundo desde otra perspectiva.

No me extraña que le atrajera poderosamente el surrealismo en su juventud. El surrealismo fue para Julio Cortázar una gran lección. Lección más que literaria, metafísica: le mostró la posibilidad de enfrentar la realidad cotidiana no a partir de la lógica aristotélica sino a partir de los intersticios del mundo. Acercarse a las cosas a partir de las excepciones más que de las leyes. A partir de esas hendiduras secretas a las que accedemos gracias al amor y al humor, dos ejes del surrealismo. Muchas exposiciones de pintores surrealistas engendraron no pocos de sus cuentos fantásticos. No para copiar los temas de los cuadros sino por el estímulo que producían en el corazón creativo del Gran Cronopio.

Además de ser un gran escritor Julio Cortázar fue un estupendo lector. Por eso sabía que escribir y leer significan siempre interrogar y analizar la realidad. También luchar para cambiarla desde adentro, desde el pensamiento y la conciencia de los que escriben y de los que leen. No es forzoso, decía que esa literatura tuviera un contenido político: un poema de amor, un relato puramente imaginado bastaban para lograr ese cambio.

Desde 1958, según su correspondencia, Cortázar quería escribir una novela que fuera una especie de resumen de muchos deseos, de muchas nociones, de muchas esperanzas y también, por qué no, de muchos fracasos. La crónica de una locura. Estaba convencido de que nada ocurre de una cierta manera, sino que cada cosa es a la vez muchísimas cosas. Por eso quería construir una narración hecha desde múltiples ángulos. La primer versión de Rayuela que originalmente se iba a llamar Mandala estaba llena de materia explosiva, una especie de bomba atómica en el escenario de la literatura latinoamericana. Y no exageraba.

Desde sus primeros cuentos publicados en Bestiario en 1951 Julio Cortázar nos mostró que para él la literatura era un juego demasiado serio como para improvisarlo. Un juego donde la imaginación es su principal ingrediente y el lenguaje minuciosamente estructurado el único camino para provocarla.

Con los lectores de Julio Cortázar pasan los años, persisten los momentos. Momentos que son un cuento, el fragmento de una novela, la sombra de Charlie Parker en El perseguidor, los versos de un poema o la aparición de un cronopio que encontramos al doblar la esquina de cualquier calle y en cualquier lugar. Su juego está jugado, por eso cada día escribe mejor.


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¿Dónde estás corazón? “está sometida a la ficción, pero no falsea la historia”

Written By Unknown on Selasa, 26 Agustus 2014 | 15.16

¿Dónde estás corazón? "está sometida a la ficción, pero no falsea la historia"

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El libro, publicado por Alfaguara, es el segundo de la autora en el género de novelaFoto Luis Humberto González

Ángel Vargas

Periódico La Jornada
Lunes 25 de agosto de 2014, p. a10

La buena literatura histórica no tiene por qué falsear la realidad, considera la escritora Beatriz Espejo (Veracruz, 1939), quien a partir de esa convicción configura en su novela más reciente, ¿Dónde estás corazón?, una apasionante galería de personajes y costumbres de la primera mitad del siglo XVIII mexicano.

Es un relato que partió de una leyenda contada por Artemio del Valle Arizpe, la cual resultó posteriormente un hecho verdadero, sobre un virrey que, enamorado de una religiosa, pidió que al morir su corazón fuera regresado de España al territorio novohispano y enterrado en el convento de monjas capuchinas que él había fundado.

Este virrey fue don Baltasar de Zúñiga y Guzmán, quien, decidido a dejar su impronta en la renovación de las instituciones, fundó el primer convento con acceso a mujeres indígenas en la Nueva España, el de Corpus Christi, aunque no estaba abierto a las indígenas comunes, sino sólo a las hijas y familiares de los caciques.

Publicada por Alfaguara, en esta novela –la segunda en su haber, pues para Beatriz Espejo su ambiente natural es el del cuento– la autora muestra los detalles más íntimos de cómo se forjó la Nueva España y se comenzó a fraguar lo que más adelante sería la nación mexicana, a partir de mostrar la vida en los conventos y entre las clases acomodadas.

De acuerdo con la también catedrática universitaria, esta es una historia contada con el lenguaje y recursos de hoy que busca instalar al lector en una época importante y poco estudiada de nuestro país, mediante retratos de personajes caprichosos, recargados, como el estilo barroco, que van mostrando sus debilidades y su doble moral.

Tres años dedicó Espejo a la investigación que originó este libro. La idea le llegó después de que el fallecido historiador Guillermo Tovar de Teresa y la socióloga Ana Lilia Cepeda le contaron que durante la restauración del ex convento de Corpus Christi, frente a la Alameda Central, que quedó dañado tras el sismo de 1985, apareció un corazón dentro de un cofre.

Siempre he dicho que los cuentos son como un milagro, pero esta novela también lo fue, porque vino a mí en partes. La primera fue cuando por casualidad descubrí a don Fernando de Santa Cruz y Espejo, hombre muy caritativo e interesante de aquella época, quien llamó mi atención porque llevamos el mismo apellido y luego por su historia. Siempre supe que escribiría algo con él, hasta que apareció lo del corazón fue cuando lo saqué del escritorio, cuenta en entrevista Beatriz Espejo.

Traté de recrear el mundo del siglo XVIII tal como era, sin inventar. Para mí es un siglo poco estudiado, a pesar de que fue cuando comenzó a fraguarse la nación mexicana. Todos los personajes del libro son reales, así como los lugares, los edificios y las costumbres. Hay una investigación muy grande detrás de esta novela, aunque está sometida a la ficción. Eso no significa falsear la historia.

La escritora precisa que, además de las modos y manera de hablar, sólo uno de los personajes no corresponde al tiempo en el que se desarrolla el relato. Se trata de un exorcista de nuestro tiempo, originario de Navarra, cuyo nombre extrajo de un periódico.

Lo usé para hablar de las condiciones en las que ingresaban las monjas a los conventos y la manera como trataban a la mujer en ese entonces, cómo castigaban a las monjas que fingían tener contacto divino. Lo más curioso es que este hombre contemporáneo nuestro sigue conservando una serie de ideas absolutamente cerradas. Ahí salió mi colmillo feminista, destaca la autora.

Beatriz Espejo se describe como una escritora estricta y muy ruda consigo misma en lo que concierne al uso del lenguaje y las formas literarias; asegura que este libro es ejemplo de ello.

Pretendo que la novela esté muy bien escrita y que el lector no tropiece a cada rato con frases mal hechas, sino que encuentre un texto bien construido, como si se tratara de una sinfonía. No sé si lo conseguí, pero el libro no está hecho para atrapar al lector y luego dejarlo caer, asegura.

Otra de mis intenciones es no dejar cabos sueltos en la historia. Ese, luego, es un recurso, tanto en el cuento como en la novela, para hacer trampa al lector. Todo debe estar muy bien urdido, aunque, claro, cuesta mucho más trabajo.


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En la Rumania rural restallan los ecos de 40 años de represión

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Los fundadores del Memorial rehacen la historia adulterada de más de cuatro décadas de régimen represivoFoto Alejandra Ortiz

Alejandra Ortiz Castañares

Especial para La Jornada

Periódico La Jornada
Lunes 25 de agosto de 2014, p. 9

Sighetu Marmatiei, Ru., 24 de agosto.

En Maramurefl –región que representa el corazón profundo de la Rumania rural, al norte de Transilvania– el trabajo humano pareciera conducirse como ritual solemne.

Los voluminosos músculos al sol de los hombres, mueven largas hoces que cortan el trigo y los acumulan en montones, dejando en los campos huellas que invocan súbitamente los Pajares, de Monet, y vivifican una experiencia donde a momentos nos sentimos transportados un siglo atrás, acentuada por repentinas carretas tiradas por caballos, por el aspecto arcaico de las iglesias fascinantes de madera diseminadas en el territorio, totalmente decoradas por murales neobizantinos de frescura naif, cuya belleza sería trunca, si no fueran animadas por los pobladores que los domingos habiendo dejado el trabajo rudo del campo, se visten de gala: las mujeres portan ricos chalecos bordados de colores, con faldas negras y pañuelos en la cabeza; los hombres, impecables pantalones y minúsculos sombreros de paja.

Los espesos montes Cárpatos parecieran haber calado una cortina, frenando en estos valles la trivialidad del mundo moderno, del turismo masificado, confiriéndole un valor inestimable, una dignidad profunda, donde reina la reciprocidad entre el hombre y la naturaleza.

Pero este contexto irresistiblemente romántico tiene un contrapeso de oscuridad, un pasado que dejó en Rumania cicatrices profundas y que el Memorial de las Víctimas del Comunismo y de la Resistencia creado en 1993, desentierra sin ambages.

Al lado de Auschwitz y Normandía

Situado en la ex cárcel de Sighet, en pleno centro de la ciudad, los fundadores: Ana Blandiana y Romulus Rusan, por conducto de la Fundación Academia Cívica (que incluye el Centro de Estudios Internacionales sobre el Comunismo, en Bucarest), se han batido por rehacer la historia adulterada de más de 40 años de régimen represivo, reconstruida gracias a un comité científico internacional formado, entre otros, por Thomas S. Blanton, Vladimir Bukovskij, Stephane Courtois, Pierre Hassner, desenmascarando las atrocidades cometidas en Rumania en ese lapso.

En 1998 el Consejo Europeo situó al Memorial de Sighet entre los principales espacios de conservación de la memoria del continente, junto con Auschwitz y Normandía.

A diferencia de Auschwitz, cuyo acercamiento es emotivo –y donde personalmente sentí postración y náusea– aquí es racional, de desprendimiento científico, ya que aborda el tema como un hecho puramente histórico, que no da espacio a la crónica ni al sentimentalismo. No hay cabida a detalles como los tipos de tortura empleados, que se prestan sólo a la curiosidad morbosa.

La visita requiere así de un espectador activo, dispuesto a usar su tiempo y su mente para digerir la cantidad de información presentada, que, sin embargo, resulta clara.

El Memorial, fundado en 1993, se despliega cronológicamente en 83 salas que abarcan todas las celdas de la cárcel; analiza la modalidad y desarrollo de la represión comunista desde 1946 hasta su caída, en 1989, cuando, a diferencia de las demás naciones del bloque, Rumania se sublevó contra el dictador Nicolae Ceaucescu y su esposa Elena, fusilados tras un juicio sumario, el 25 de diciembre.

Las últimas salas contienen los brotes de resistencia en Europa que llevaron a tal éxito a pesar de la ola de violencia que desataron en Berlín (1953), Hungría (1956), Checoslovaquia (1977 y 1989), Polonia (Solidarnosc, en los años 80), y Rumania (1977, 1978 y 1989).

Es una propuesta seria, respetuosa en cuanto a las víctimas, un trabajo de titanes, donde se han ido cosiendo piezas sueltas de un inmenso rompecabezas, mediante la recopilación oral de testigos, de documentos de archivo y fotografías, entre los cuales el análisis del funcionamiento de la Securitate (policía secreta) ha sido un estudio pionero.

El propósito es, por tanto, según apuntan, una manera de contrarrestar este éxito, un medio para resucitar la memoria colectiva, de curar heridas, de detener la desolación que reina en la nación, que radica en un silencio invencible que debe ser combatido con fuerza. Es un modo de recordar a las víctimas del comunismo que sufrieron, que perdieron la vida por sus ideas, que fueron olvidadas, impugnadas e incluso calumniadas por años.

La cárcel de Sighet en pleno centro de la ciudad, a sólo dos kilómetros de distancia de la actual Ucrania, surgió a finales del siglo XIX como cárcel común (arquitectónicamente recuerda a una de las alas de la contemporánea Lecumberri en México), para convertirse en 1950 en prisión de exterminio de la élite rumana, cuyo nombre en código era Colonia de trabajo del Danubio, en funciones hasta 1955, cuando Rumania, al ingresar a la Organización de las Naciones Unidas, se vio obligada a cerrarla y retomar su antigua función de cárcel común.

Forman parte del Memorial una austera capilla para el recogimiento y meditación, así como el llamado Cementerio de los Pobres, situado a un par de kilómetros de la cárcel, donde se enterraron de manera clandestina los 54 cuerpos de quienes murieron en esta prisión, arrojados a una fosa común.

La cárcel simboliza en sentido amplio la extinción de una generación de políticos, intelectuales, eclesiásticos y opositores comunes. Muestra los abusos de poder, como las conocidas nóminas aquí expuestas, compiladas por la Securitate sobre los futuros detenidos de Sighet: Se encuentren motivos para implicar en procesos a todos los elementos que tuvieron un lugar en la vida política del país; como también el largo uso del artículo 209, que bajo la vaga cláusula de conspiración contra el orden socialista facilitó una tercera parte de las condenas emanadas.

El memorial dedica una sala al ex primer ministro Iuliu Maniu, quien murió en esta prisión, uno de los padres de la democracia rumana y líder del Partido Nacional Campesino, el más golpeado por la represión; así como al gran historiador Gheorghe I. Br Tianu, integrante de la Academia Rumana, también desmantelada. El Memorial califica la represión a los intelectuales como genocidio cultural, cuyas consecuencias aún se perpetuan.

En Rumania existieron 230 lugares de detención de diversa tipología: interrogatorios, cárceles, campos de trabajos forzados y de domicilio obligatorio, hospitales siquiátricos de tipo político y deportaciones, a lo cual se agregan más de 100 sedes de la Securitate.

De 1945 a 1989 los detenidos políticos fueron 600 mil.


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Un caleidoscopio del mundo hasta 1914 se expone en Berlín

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Imagen de una familia en la rue du Pot-de-Fer, captada el 24 de junio de 1914, que forma parte de la exposición El mundo en torno a 1914: fotografía a color antes de la Gran Guerra, que se exhibe hasta el 2 de noviembre en el museo Martin-Gropius-Bau, en Berlín

Dpa

Periódico La Jornada
Lunes 25 de agosto de 2014, p. 8

Berlín, 24 de agosto.

Europa comenzaba a resquebrajarse por las tensiones que hace 100 años culminaron con el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando un mecenas francés se embarcó en una proeza técnica, cultural y política sin precedente: registrar pueblos y paisajes del mundo a todo color.

La exposición El mundo en torno a 1914: fotografía a color antes de la Gran Guerra (hasta el 2 de noviembre en el museo Martin-Gropius-Bau, de Berlín) recoge una selección de esas impactantes imágenes que iluminan con otra perspectiva un momento clave de la historia y reviven un mundo ya extinguido.

Se trata de un tesoro cultural de primer orden mundial, señaló el director del museo, Gereon Sievernich, sobre los llamados Archives de la planète del banquero francés Albert Kahn (1860-1940), el proyecto de foto y filmación más ambicioso de antes de la Primera Guerra y de la historia de la fotografía.

Kahn encargó desde 1908 a cuatro fotógrafos recorrer el mundo y registrarlo en placas autocromas, técnica pionera de foto a color desarrollada por los hermanos Auguste y Louis Lumière. Sólo hasta 1914 tomaron alrededor de 2 mil 200 imágenes –de las que el museo expone ahora unas 120– además de 160 kilómetros de cintas de filmación.

La muestra incluye escenas tan diversas como un grupo de bramanes ante un templo en Pakistán, vendedoras de pollos en España, un niño derviche turco, un elefante indio, dos soldados griegos custodiando a un preso atado con una soga o una pareja sueca de recién casados que posa en su salón, además de paisajes y monumentos, como la Torre Eiffel, en París; el Taj Mahal, en India, o las pirámides egipcias: todo un caleidoscopio del mundo hasta 1914.

La mayoría de las fotos sorprende por traducir a color un universo visual conocido sobre todo en blanco y negro, y por la súbita cercanía que cobran los paisajes y personajes retratados pese a la distancia temporal y espacial.

Kahn quería reflejar un mundo que se disolvía en una primera forma de globalización y lo logró: ahora podemos verlo en fotos de brillante claridad, explicó Lothar Altringer, uno de los comisarios de la muestra.

Pero además de una proeza técnica, el proyecto del mecenas era también político: Tenía la visión de que por medio de la imagen se podía lograr la paz y el entendimiento, añadió el experto.

Por eso Kahn organizaba reuniones en su casa, en las afueras de París, para proyectar y comentar las fotos. Los invitados, elegidos de una élite intelectual y política internacional, debían servir como difusores y contribuir al acercamiento entre las culturas del mundo para promover una paz que en 1914 terminó por ser imposible.

La muestra incluye además imágenes de otros dos proyectos pioneros de la foto a color y anteriores a Kahn: el del fotoquímico berlinés Adolf Miethe (1862-1927) y el del ruso Serguei Mijalovich (1863-1944). Los tres suman en conjunto más de 200 fotos que atestiguan un esfuerzo pacifista y técnico imponente aún hoy.


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Hermann Bellinghausen: Esquinas

P

edalea veloz entre los carros detenidos en la luz roja del cruce con Miguel Ángel de Quevedo. No entendí si Bonifaz o Bonifacio, tipo flaco pero macizo a pesar de la edad. Un tupido pelo entrecano cuidadosamente moldeado a la Grace Jones (bueno, no tanto) le enmarca el rostro afeitado, moreno y sagaz. La bicicleta de lo más estándar, no así su atuendo, para un ciclista promedio. Calza charol o imitación, lustroso. Viste pantalón sastre y camisa de cuello, igual en negro. Sobre la parrilla trasera, cuidadosamente doblados y sujetos con una liga de doble gancho, el saco negro y una corbata a rayas blancas y negras. Su agilidad es agresiva y lleva prisa. Sobresalta como ráfaga a la señora de una Cherokee nueva y se le cruza enfrente a Íñigo Cedillo al doblar 90 grados a la izquierda y emprenderla por la banqueta de la avenida justo cuando Íñigo arrancaba pues la luz se puso en verde. Bonifacio no tiene cara de temerle a nada. Ni voltea. Cuando arriba a su destino, la casa-oficina del Licenciado, sepulta la bicicleta entre las escobas y los trebejos, se pone el saco, se abotona el cuello, coloca y anuda con práctica la corbata, pasa un clínex por los zapatos, aprieta el paso y se presenta en la garita con su jefe, que lo manda de inmediato a su posición en la entrada principal de la residencia. La ocupa con orgullo y determinación. Sobre la avenida, los carros estacionados de los guardaespaldas de planta hierven en pistolas reglamentarias y armas de asalto en reposo junto a los restos de las Big Mac del desayuno. Bonifacio se siente suficientemente protegido, aunque días hay que se adormila en la eternidad de los moluscos.

En su segunda chamba es distinto. De noche, con la misma indumentaria, en la recepción de un salón exclusivo en la Zona Horrorosa, como le dice a la Rosa. Allí los riesgos de un malentendido son constantes. Medio mundo llega armado y poco dispuesto a soltar. Nunca se sabe en qué puede parar la cosa. Afuera la empresa no emplea un servicio de vigilancia profesional. Las patrullas, que tienen sus horas, son de poco fiar, y peor las escoltas de ciertos clientes, ¿sabes cuáles?, los que más pagan y más monsergan. A ver, diles que no. Con dinero y miedo baila el perro.

Nada de esto interesa o incumbe a Íñigo, que del susto casi sufre un infarto. En serio. Tiene la condición. Gordo desde el año cero, nunca se libra del sobrenombre Cerdillo cuando la gente lo infama a sus espaldas o cuando lo quieren humillar. Arranca el Golf pistache, que nunca más circulará en sábado, y pasados el camellón y tremendo bache vira a la izquierda sobre la avenida con la taquicardia trepidante, estampados en su retina el rostro seguro y la mueca de desdén del ciclista que se le acaba de cerrar en chinga en su bici, ni se fijó, como si la calle le perteneciera sólo a él.

Íñigo es todo lo contrario: inseguro, apocado, con complejo de intruso, desesperado por caer bien, ser tomado en cuenta, encajar. El rebato del corazón se le apacigua mientras avanza con relativa fluidez por Miguel Ángel hasta que cuadras adelante, a la altura de la casa-oficina del Licenciado, la circulación se interrumpe. Justo ahora llega el senador Muy Gallo a visitar al Licenciado, y eso involucra patrullas escupiendo rayos rojos y azules, nubes de guaruras en puro carro polarizado, camarógrafos y transportes de las televisoras. En fin, bullicio en la esquina. El embotellamiento bajo el imperio del sol le da tiempo a Íñigo de reconocer en naco tacuche negro al ciclista de hace unas cuadras. Mira qué rápido. Y sí, Bonifacio transitó del manubrio a su puesto en oportuno tiempo récord para estrechar de casualidad la mano siempre extendida del senador, más necesitado que nadie en quedar bien.

Íñigo trasciende el nudo de coches y mirones, la remprende al oriente, cruza el puente de Taxqueña y sigue, sigue, hasta dar vuelta un kilómetro adelante a la derecha. De nuevo se ve obligado a frenar con brusquedad, no registró que una pareja cruzaba la bocacalle sin voltear, como si le asistiera un inalienable derecho de paso, como si aquí no fuera México DF. Cierto que el chavo sí venía checando de reojo. Con implícito reproche opone su rostro de piedra al de Íñigo afligido, abraza a su muchacha, que no voltea, tocada con la capucha rosa de su sudadera. Él vigila por los dos. Alcanzan la acera opuesta. Segundos después Íñigo arranca tímidamente y se interna en la callecita, avergonzado de casi llevarse de corbata a la pareja.

Hechos muégano, ni que hiciera tanto frío, Regino y Ligia zigzaguean a la sombra de una fila de cipreses blancos, verdes de milagro. Ella arrinconada entre el pecho y el brazo varonil de Regino que le informa: ¿Vas a creer? El güey del Golf que se nos echó encima tenía cara de cochinito. Risas encantadoras de Ligia. Nunca sabrá que Íñigo no tiene nada en contra de la especie marrana, al contrario, los puercos vivos le caen bien, y mejor aún si muertos y bien sazonados, a quién no.


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Van Heijenoort retrata a un Trotsky tan militante y revolucionario como humano

Foto

José Antonio González de León, Pablo Langer Oprinari y Jimena Vergara durante la presentación del libroFoto Pablo Ramos

Fabiola Palapa Quijas

Periódico La Jornada
Lunes 25 de agosto de 2014, p. a11

Con Trotsky de Prinkipo a Coyoacán: testimonios de siete años de exilio es una narración vívida, basada en los recuerdos del francés Jean van Heijenoort (1912-1936), acerca del periplo del revolucionario ruso, y de él mismo acompañándolo como su secretario, traductor y guardaespaldas.

Van Heijenoort relata el día a día de León Trotsky y sus seguidores, en las difíciles condiciones de la convulsionada década de 1930, con una Europa en crisis económica, con el fascismo, la Guerra Civil española y la contrarrevolución burocrática del estalinismo en la URSS.

Con los comentarios de José Antonio González de León, director de la casa-museo que lleva el nombre del pensador ruso; de Pablo Langer Oprinari, del Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones León Trotsky (CEIP), y de Jimena Vergara, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México, se presentó el sábado pasado una nueva edición del libro traducido al castellano por la escritora argentina Tununa Mercado, en 1979.

Coeditado por el CEIP de Argentina y el museo que lleva el nombre del revolucionario ruso, el libro retrata a un Trotsky tan militante y revolucionario como profundamente humano, aún en las duras condiciones de exilio y la persecución política que padeció.

"El libro tiene la virtud de que presenta mediante un relato agradable y accesible los años de Trotsky y su esposa Natalia Sedova en el exilio, que los llevó de Prinkipo a Coyoacán, pasando por Francia y Noruega, en una corta y poco hospitalaria estadía.

"En particular, se puede ver la actividad de Trotsky, que analiza, por una parte, con pensamiento estratégico, los principales acontecimientos mundiales de ese momento, desde el ascenso del fascismo en Alemania hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y desarrolla junto con sus colaboradores políticos el programa revolucionario para intervenir en ese momento, el cual se conoció luego como Programa de transición para reconstruir una nueva organización revolucionaria, la Cuarta Internacional", explicó Oprinari.

Jimena Vergara y Oprinari coincidieron en señalar que se puede ver en el libro cómo surgió una joven generación militante que dejó todo para formar una nueva organización revolucionaria, cuya tarea fue luchar por la emancipación de la humanidad, y Van Heijenoort fue de los mayores exponentes de esa generación.

El libro, cuya edición estuvo a cargo de Demián Paredes, además de estar completamente documentada por Van Heijenoort, contiene información sobre los hábitos de Trotsky, sus lecturas y estudios, sus opiniones e incluso pasiones, como la caza y la pesca, además de algunas vicisitudes sentimentales.

El autor también comparte facetas poco conocidas del entorno de Trotsky, así como de importantes personalidades que lo visitaron y entablaron relaciones con él, entre ellos el escritor André Malraux, los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo, y el poeta André Breton.

El público que llenó el auditorio de la casa que habitó Trotsky en el tradicional barrio de Coyoacán, también escuchó el texto de Esteban Volkov, nieto del revolucionario, quien no pudo asistir al acto.

El CEIP anunció que lanzará a la venta el volumen seis de las Obras escogidas del revolucionario ruso: La revolución traicionada, importante trabajo de 1936, donde analiza la degeneración burocrática del primer Estado obrero de la historia.

Así como los escritos de España y otros clásicos, como la gran Historia de la revolución Rusa y Literatura y revolución. También planea publicar Vida y muerte de León Trotsky, de Víctor Serge y Natalia Sedova.


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